viernes, 19 de marzo de 2021

 

EL SR RUFIÁN Y EEUU, SINTOMAS DE UNA ENFERMEDAD

Gabriel Rufián:”Al fascismo se le combate y se le destruye. Y forma parte de nuestra responsabilidad como independentistas republicanos de izquierdas hacerlo. Lleve aguilucho o estelada”. Esto fue lo que dijo el Portavoz adjunto del grupo Ezquerra Republicana de Cataluña (ERC) en el congreso. Y suena paradójico que este señor que encabeza un partido que intentó dar un golpe de Estado, diga cosas así. Cuando a una persona se le calienta la boca, es fácil que diga barbaridades, pero cuando esta persona es el Portavoz de su grupo, parece más contradictorio. Sobre todo, cuando después de decirlo, ni su partido ni él se desdice. Después de meditar sobre su frase, yo me pregunto:” ¿Qué raya estarían dispuestos a cruzar en su afán de combatir y destruir ese supuesto molino?” Mucho me temo que el Sr. Rufián y su grupo, a la luz de sus actos y sus palabras, no repararían en utilizar medios ilegales para conseguir sus fines. Este hecho sumado a las ultimas noticias que nos llegan de EE.UU, me llevan a pensar que cuando no se confía en el juego limpio, estos grupos de iluminados se sienten justificados para utilizar cualquier medio, por violento que este sea. Y por o tanto, su presencia en el paisaje político del país, debería de considerarse como una amenaza para la paz.

 

UN PASEO AL PICO PUIG MONÉ

Regreso a ti todos los domingos, montaña, como la ola vuelve a la orilla: con impetuosa fogosidad, a medida que se aproxima a la playa. Y allá se rompe con estruendo para deshacerse en ribetes de espuma. Este fin de semana, luesia (Zaragoza), era mi costa dorada. En su arena se desahogaron mis ganas. Hasta el pico Puig Moné, llegó el ímpetu de mis olas y sus encajes de espuma inseminaron su suelo y sus ramas. A mi paso, la senda dejé mojada. La montaña quedó preñada. El sudor de nuestros cuerpos desnudos abrazándose, llenó los montes de un vapor lechoso que no dejaba ver nada. Y nos amamos a ratos con violenta pasión y otros, con ternura ilimitada. Con premura, yo quería romperme en su acantilado. Y mientras yo me descargaba, ella permanecía quieta, callada. Los dos, al son de una música inaudible, nos movíamos al compás, sin que nadie se percatara. Después de lo cual, cogidos de la mano nos fuimos al refugio de l´artica. Nos comimos con los ojos y de su boca me dio, lo que yo le pedí. Y allí nos despedimos como dos amantes: en silencio sin que nadie lo notara, entre caricias y besos; entre abrazos y suspiros, nos dijimos un "hasta mañana". En mis dedos tengo todavía tu aroma, sierra de Luesia. Al saborear mis yemas, siento las fuerzas para soportar la semana.

 

 

VALHONDO Y LA ORQUÍDEA FANTASMA

Cuenta una antigua leyenda, que en Aladrén (Zaragoza), vivía una familia muy pobre que tenía 7 hijos. Uno de ellos se puso muy enfermo y el doctor le dijo a sus padres:

–La enfermedad de su hijo solo se cura con la orquídea fantasma. Esta flor solo se da en los Estrechos de Valhondo y en los alrededores de la ermita del Santo".

Así que el padre prometió a sus hijos que el que encontrara la flor recibiría en herencia todas las tierras y la casa. En primer lugar, mandó a su hijo mayor, pero al poco regresó con las manos vacías. Después mandó al siguiente y nunca más se supo de él. Y así fallaron los demás hasta que le tocó el turno al pequeño de la casa. Éste se calzó sus botas de siete leguas, cogió su espada de cien fuegos y pasó por los Estrechos de Valhondo luchando a brazo partido con las paredes hechizadas, con gorgonas y con cíclopes. Después de vencerlos a todos, cruzó todos los Estrechos, pero al finalizar el trayecto en el río Hueva, se percató de que no pudo encontrar la flor. Así que subió al Alto del Toscal (817m), y por la PR-Z 141 llegó a la ermita del Santo. Allí se encontró con el dragón de las siete cabezas que custodiaba la entrada a la cueva de la Onsa donde crecía la orquídea. Esperó a que el monstruo se durmiera y con sigilo, robó la orquídea. Salió de la cueva volando y se fue hacia Aladrén. Pero, en el camino se topó con su hermano mayor. Éste, con amenazas, le dijo:

–Dame la orquídea, yo soy el primogénito y el que ha trabajado más en casa. No es justo que la herencia te la quedes tú.

A lo que el pequeño contestó:” Eso díselo a papá”. Y se escabulló entre las sombras de la noche. Al llegar a su casa, el pequeño entregó a sus padres la orquídea fantasma y el enfermo sanó de inmediato. Y cuentan los que saben de esta historia, que a pesar de que sus padres cumplieron su promesa; no obstante, el pequeño nunca desamparó a ninguno de sus hermanos. Y así vivieron unidos y felices hasta nuestros días.

Por cierto, un consejo de amigo:" Si osa cruzar los Estrechos de Valhondo con sus hijos, no se olvide llevar unas botas de siete leguas y la espada de cien fuegos".

 

PERDÓN POR LAS MARIPOSAS

Tengo fundadas sospechas de que lo del coronavirus es un contubernio internacional contra mí. Seguramente dirán que es presunción; pero no lo crean. Verán: "Hace tiempo que escribo cartas al director en las que vierto mis opiniones sobre lo que ocurre en el mundo. Se acuerdan de aquel refrán que rezaba: “El que dice las verdades pierde las amistades”. En realidad, este dicho no deja de ser una burda mentira debido a que si pierdes las amistades por esta cuestión, es que no eran tuyas. Pero no quiero perderme en este tema. El caso es que una vez haces ruido, apareces en el mapa y te atraes la animadversión de la gente. Por este motivo he llegado a la conclusión de que los poderosos del mundo abusan del débil. Por otra parte, Edward Lorenz profetizó la teoría del efecto mariposa, o del caos. Por eso pensé que, si una mariposa puede hacer eso, ¿por qué yo no? Y, por otra parte, según Carl Gustav Jung, existe una conciencia colectiva, o cósmica. Estás y otras fundadas razones me han llevado a sospechar que, como me gusta mucho ir a comer a la Facultad de Veterinaria, las fuerzas vivas del mundo han querido molestarme cerrando el comedor de esta Institución. Y dadas las consecuencias que ha conllevado a otras personas, quiero pedir públicas disculpas.

 

MY WAY

Cuando yo era tan joven como inexperto ¡ay!, me gustaba jugar al ping-pong. Recuerdo que una vez, estando jugando a dobles con unos amigos, la pelota le iba para mi compañero. Y en un ataque de inocencia, pensé: "Yo lo haré mejor”. Y de forma apremiante, le dije:” ¡Déjamela a mí!”. Y cuando le fui a dar a la pelota, ¡pun! la fallé. Pasado el tiempo, asistiendo a un cursillo sobre mi oficio, vi como el profesor manipulaba una pieza y me pareció tan fácil, que pensé: "Yo lo haré mejor”. Al llegar a casa lo intenté hacer, pero me salió mal. Y pensé:” Creí que sería más sencillo”. En otro momento también pensé que sería mejor profesor que el profesor que tenía en aquel tiempo. Y quiso Dios que yo llegase a serlo y también fallé. Y pensé: "Creí que ser profesor era más sencillo”. Más tarde pensé que yo sería mejor padre que mi padre. Y quiso Dios que tuviese dos hijos y también fallé. Y pensé: " Creí que ser padre era más sencillo”. Y así podría seguir… En fin, no creo ser el más indicado para valorar mi obra. Y como todavía soy joven, no sé lo que la vida me deparará. Lo único que puedo decir en mi defensa, es que puse el alma en todo lo que hice y, aunque a mi manera, pocas cosas me salieron como yo lo hubiera deseado.

 

DE LONGÁS AL PICO SANTO DOMINDO

Este "finde" fui a Longás (Zaragoza) para hacer el pico Santo Domingo y nos encontramos con los Reyes Magos. Al verlos allí, les dije:” ¡Anda! ¿Qué hacéis por aquí?” A lo que, con acento americano, me contestaron:”Nothing, hemos venido a Longás to look for unos percherones para ayudar en la distribute de la vacuna of Pfizer”. Y yo pregunté: ¿No sería mejor hacer un milagro?” Y ellos dijeron: "If could we hacer milagros, no nos molestaríamos en distribute the toys a todos los chidren, ¿no thinking?” Y pensé: "Pues tienen razón”. Como los caballos estaban pastando cerca de la ermita que hay en el pico, dijeron ellos:” Pues nothing, si queréis os podéis unir to our group y no se speaking más”. Salimos desde Longás en dirección sureste, cruzamos el río Onsella en camello y luego, llaneando, hasta el paso de las Arrogatas. Después de una pronunciada cuesta, llegamos a un par de collados y continuamos ascendiendo hasta que divisamos la ermita de Santo Domingo. Allí vimos un punto geodésico y una fuente donde abrevaron los animales. Enganchamos los percherones al trineo. Nos asomamos al mirador y nos hicimos 4 fotos. Como había prisa, bajamos por la pista que sale de la ermita. Esta nos llevó a la fuente de Los Berros y pronto al cruce por el que anteriormente habíamos pasado. Una vez en Longás, nos despedimos, no sin antes brindar con cerveza por el nuevo año, (la ronda nos la jugamos a los chinos y la pagaron los Reyes Magos)

 

VUELTA AL EMBALSE DE LAS TORCAS

Hay pocas cosas tan placenteras como pasear por la montaña. Pero si además se hace siguiendo el curso de un río, un embalse, un ibón, etc., el placer es doble. El día 25 de diciembre tuve el privilegio de dar la vuelta al embalse de Las Torcas que está en Tosos (Zaragoza). Cruzamos la presa en coche y los dejamos en la margen derecha, al pie de la PR marcada por una raya amarilla y otra blanca. A partir de aquí, la senda va dando la vuelta al embalse sumergida en un mar de chopos negros, zarzamoras, endrinos, gayubas, repoblaciones de pinos, carrascales, quejigos y arces. Entre otras aves de menor tamaño, con suerte podremos ver rapaces como el buitre leonado, el alimoche y el cernícalo. Y mamíferos como el gato montés, la garduña, la gineta, la comadreja, el erizo, la musaraña, la ardilla, el lirón careto y el jabalí. Una vez en la orilla izquierda del Huerva, allí encontraremos las interesantes ruinas de la Iglesia del Santo. Dicen los historiadores, que este templo pertenece "el románico de ladrillo" y ha sido declarado Bien Catalogado del Patrimonio Cultural de Aragón. A partir de allí, el camino transcurre por la ladera de la montaña y hay que estar muy al tanto porque en ocasiones, la vegetación nos puede confundir. El desnivel acumulado es de 415 m. Y el tiempo estimado es de una 5:30 h. Una sugerencia para quien corresponda " En la cola del pantano, encuentro que haría falta la construcción de una pasarela para cruzar el Huerva". En fin, es un trayecto precioso que merece la pena descubrir.

 

 

NO TE DESEO FELIZ NAVIDAD

Te deseo en este nuevo año que tengas la fuerza de voluntad para hacer frente a los problemas, te deseo un tapón que te sea fácil sacar para que no se te acumule lo malo en tu fregadero, te deseo que los desengaños no te borren la sonrisa. Te deseo que te sea sencillo pasar página cuando te hieran y deseo que te sepas perdonar cuando tú hieras a los demás. Deseo que veas, que escuches, que medites, que comprendas... Te deseo humildad, te deseo valentía, alegría, aceptación ante lo inevitable, rebeldía ante lo injusto. Deseo que te enamores de la vida, de la verdad del camino. Deseo que sepas reconocer tus errores para que puedas aprender de ellos. Deseo que tengas la fuerza necesaria para luchar por lo que deseas. Te deseo la sabiduría necesaria para separar lo bueno de lo malo. Te deseo, si es que estás enfermo, que te sirva para reconducir tus caminos hacia el bien. Te deseo, si es que te arruinaste, que tengas la ilusión necesaria para poner en marcha nuevos proyectos. Te deseo, si es que te dejaron, que te quieras lo suficiente para seguir adelante. Amigo, no quiero engañarte, porque de aquí nadie se va de rositas. Solo quiero desearte fuerzas para levantarte, espolsarte el polvo del camino y que sigas adelante, ¡ánimo!

 

JOSÉ, EL MAPACHE

Érase una vez, un matrimonio de mapaches que vivían felizmente casados. Tenían dos hijos, Marta y Ernesto y con mucho esfuerzo, habían comprado un agujero donde alojarse en el mejor roble del bosque. Ella, Margarita, trabajaba de modista especializada en gorros y su marido, José, se dedicaba a la imaginaria. Todo les iba a pedir de boca, pero cuando ya casi habían salido de las deudas con los bancos, empezaron a venir otros problemas mucho más graves: todos los días tenían discusiones. Margarita, apenada, se desahogaba con sus amigas. Y José hacía lo propio con los suyos y todos coincidían en darles la razón. Tantas confidencias compartieron con sus respectivos amigos que al final, todos menos uno les aconsejaba que, para estar así, mejor era separarse. Ese uno que no coincidía con los demás era el tejón, Antonio: un señor muy sabio... Éste le decía:" Pasa la llana, no compartas confidencias sobre tus problemas matrimoniales. Pues, no hay nada que produzca más envidia que ver un matrimonio feliz. Las razones que argumentáis son subjetivas. Lo que siempre ha de prevalecer, es la familia". Y así lo hizo, José. Y con el tiempo, mucho se lo tuvo que agradecer a Antonio sus consejos pues, pasada aquella etapa, fue muy feliz con Margarita. ¡Ah! Y nunca más sacó con sus amigos los trapos sucios de su hogar.

 

UN PASEO POR PURUJOSA

Desde la Iglesia de San Salvador de Purujosa (Zaragoza), pende de la montaña como un racimo de uvas de una recia y rancia parra. Sus férreas raíces preñadas de años perforan las entrañas de la tierra de donde saca su alimento. De brujas, hayedos y castillos su orografía está minado. Y el río Isuela empeñado en lavar a diario los pies de sus pueblos y campos, de rodillas apostado en su estrecho barranco. Amanece, y la comarca del Aranda se despereza y nos da la bienvenida. Y sus pájaros, sus bosques, sus paredes, sus animales se hacen a un lado para dejarnos paso. El día está fresco, el sol lo pusieron en el cielo, las nubes a lo lejos y el Moncayo, ¡ay! Con nata en su falda y en su cúspide, por una cereza coronado. Subo por una empinada cuesta hasta la cueva de Los Pilares. Exhausto en ella me alojo y miro hacia fuera a través de sus erosionados ojos. Y me quedo ensimismado ante un espectáculo tan hermoso. Más tarde, por una chimenea me esfumo a La Muela. Y a mis pies, más allá del precipicio, se extiende un mar de bosques, valles y picos de inigualable belleza. Y quisiera mudarme cuando sea viejo para perderme cada día en este paraíso... Pero ya es tarde, tengo que volver o se me hará de noche en el camino de regreso. Cojo la pista que viene de las Peñas de Herrera, paso por el refugio del Cerro Gordo y llego a Purojosa a las tantas. Y me digo: "¡Qué bonito pueblo! No todo es malo en este confinamiento".

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