EL SR RUFIÁN Y
EEUU, SINTOMAS DE UNA ENFERMEDAD
Gabriel Rufián:”Al
fascismo se le combate y se le destruye. Y forma parte de nuestra
responsabilidad como independentistas republicanos de izquierdas hacerlo. Lleve
aguilucho o estelada”. Esto fue lo que dijo el Portavoz adjunto del grupo
Ezquerra Republicana de Cataluña (ERC) en el congreso. Y suena paradójico que
este señor que encabeza un partido que intentó dar un golpe de Estado, diga
cosas así. Cuando a una persona se le calienta la boca, es fácil que diga
barbaridades, pero cuando esta persona es el Portavoz de su grupo, parece más
contradictorio. Sobre todo, cuando después de decirlo, ni su partido ni él se
desdice. Después de meditar sobre su frase, yo me pregunto:” ¿Qué raya estarían
dispuestos a cruzar en su afán de combatir y destruir ese supuesto molino?”
Mucho me temo que el Sr. Rufián y su grupo, a la luz de sus actos y sus
palabras, no repararían en utilizar medios ilegales para conseguir sus fines.
Este hecho sumado a las ultimas noticias que nos llegan de EE.UU, me llevan a
pensar que cuando no se confía en el juego limpio, estos grupos de iluminados
se sienten justificados para utilizar cualquier medio, por violento que este
sea. Y por o tanto, su presencia en el paisaje político del país, debería de
considerarse como una amenaza para la paz.
UN PASEO AL PICO
PUIG MONÉ
Regreso a ti todos
los domingos, montaña, como la ola vuelve a la orilla: con impetuosa fogosidad,
a medida que se aproxima a la playa. Y allá se rompe con estruendo para
deshacerse en ribetes de espuma. Este fin de semana, luesia (Zaragoza), era mi
costa dorada. En su arena se desahogaron mis ganas. Hasta el pico Puig Moné,
llegó el ímpetu de mis olas y sus encajes de espuma inseminaron su suelo y sus
ramas. A mi paso, la senda dejé mojada. La montaña quedó preñada. El sudor de
nuestros cuerpos desnudos abrazándose, llenó los montes de un vapor lechoso que
no dejaba ver nada. Y nos amamos a ratos con violenta pasión y otros, con
ternura ilimitada. Con premura, yo quería romperme en su acantilado. Y mientras
yo me descargaba, ella permanecía quieta, callada. Los dos, al son de una
música inaudible, nos movíamos al compás, sin que nadie se percatara. Después
de lo cual, cogidos de la mano nos fuimos al refugio de l´artica. Nos comimos
con los ojos y de su boca me dio, lo que yo le pedí. Y allí nos despedimos como
dos amantes: en silencio sin que nadie lo notara, entre caricias y besos; entre
abrazos y suspiros, nos dijimos un "hasta mañana". En mis dedos tengo
todavía tu aroma, sierra de Luesia. Al saborear mis yemas, siento las fuerzas
para soportar la semana.
VALHONDO Y LA ORQUÍDEA
FANTASMA
Cuenta una antigua
leyenda, que en Aladrén (Zaragoza), vivía una familia muy pobre que tenía 7
hijos. Uno de ellos se puso muy enfermo y el doctor le dijo a sus padres:
–La enfermedad de
su hijo solo se cura con la orquídea fantasma. Esta flor solo se da en los
Estrechos de Valhondo y en los alrededores de la ermita del Santo".
Así que el padre
prometió a sus hijos que el que encontrara la flor recibiría en herencia todas
las tierras y la casa. En primer lugar, mandó a su hijo mayor, pero al poco
regresó con las manos vacías. Después mandó al siguiente y nunca más se supo de
él. Y así fallaron los demás hasta que le tocó el turno al pequeño de la casa.
Éste se calzó sus botas de siete leguas, cogió su espada de cien fuegos y pasó
por los Estrechos de Valhondo luchando a brazo partido con las paredes
hechizadas, con gorgonas y con cíclopes. Después de vencerlos a todos, cruzó
todos los Estrechos, pero al finalizar el trayecto en el río Hueva, se percató
de que no pudo encontrar la flor. Así que subió al Alto del Toscal (817m), y
por la PR-Z 141 llegó a la ermita del Santo. Allí se encontró con el dragón de
las siete cabezas que custodiaba la entrada a la cueva de la Onsa donde crecía
la orquídea. Esperó a que el monstruo se durmiera y con sigilo, robó la
orquídea. Salió de la cueva volando y se fue hacia Aladrén. Pero, en el camino
se topó con su hermano mayor. Éste, con amenazas, le dijo:
–Dame la orquídea,
yo soy el primogénito y el que ha trabajado más en casa. No es justo que la
herencia te la quedes tú.
A lo que el pequeño
contestó:” Eso díselo a papá”. Y se escabulló entre las sombras de la noche. Al
llegar a su casa, el pequeño entregó a sus padres la orquídea fantasma y el
enfermo sanó de inmediato. Y cuentan los que saben de esta historia, que a
pesar de que sus padres cumplieron su promesa; no obstante, el pequeño nunca
desamparó a ninguno de sus hermanos. Y así vivieron unidos y felices hasta
nuestros días.
Por cierto, un
consejo de amigo:" Si osa cruzar los Estrechos de Valhondo con sus hijos,
no se olvide llevar unas botas de siete leguas y la espada de cien
fuegos".
PERDÓN POR LAS
MARIPOSAS
Tengo fundadas
sospechas de que lo del coronavirus es un contubernio internacional contra mí.
Seguramente dirán que es presunción; pero no lo crean. Verán: "Hace tiempo
que escribo cartas al director en las que vierto mis opiniones sobre lo que
ocurre en el mundo. Se acuerdan de aquel refrán que rezaba: “El que dice las
verdades pierde las amistades”. En realidad, este dicho no deja de ser una burda
mentira debido a que si pierdes las amistades por esta cuestión, es que no eran
tuyas. Pero no quiero perderme en este tema. El caso es que una vez haces
ruido, apareces en el mapa y te atraes la animadversión de la gente. Por este
motivo he llegado a la conclusión de que los poderosos del mundo abusan del
débil. Por otra parte, Edward Lorenz profetizó la teoría del efecto mariposa, o
del caos. Por eso pensé que, si una mariposa puede hacer eso, ¿por qué yo no?
Y, por otra parte, según Carl Gustav Jung, existe una conciencia colectiva, o
cósmica. Estás y otras fundadas razones me han llevado a sospechar que, como me
gusta mucho ir a comer a la Facultad de Veterinaria, las fuerzas vivas del
mundo han querido molestarme cerrando el comedor de esta Institución. Y dadas
las consecuencias que ha conllevado a otras personas, quiero pedir públicas
disculpas.
MY WAY
Cuando yo era tan
joven como inexperto ¡ay!, me gustaba jugar al ping-pong. Recuerdo que una vez,
estando jugando a dobles con unos amigos, la pelota le iba para mi compañero. Y
en un ataque de inocencia, pensé: "Yo lo haré mejor”. Y de forma
apremiante, le dije:” ¡Déjamela a mí!”. Y cuando le fui a dar a la pelota,
¡pun! la fallé. Pasado el tiempo, asistiendo a un cursillo sobre mi oficio, vi
como el profesor manipulaba una pieza y me pareció tan fácil, que pensé:
"Yo lo haré mejor”. Al llegar a casa lo intenté hacer, pero me salió mal.
Y pensé:” Creí que sería más sencillo”. En otro momento también pensé que sería
mejor profesor que el profesor que tenía en aquel tiempo. Y quiso Dios que yo
llegase a serlo y también fallé. Y pensé: "Creí que ser profesor era más
sencillo”. Más tarde pensé que yo sería mejor padre que mi padre. Y quiso Dios
que tuviese dos hijos y también fallé. Y pensé: " Creí que ser padre era
más sencillo”. Y así podría seguir… En fin, no creo ser el más indicado para
valorar mi obra. Y como todavía soy joven, no sé lo que la vida me deparará. Lo
único que puedo decir en mi defensa, es que puse el alma en todo lo que hice y,
aunque a mi manera, pocas cosas me salieron como yo lo hubiera deseado.
DE LONGÁS AL PICO
SANTO DOMINDO
Este
"finde" fui a Longás (Zaragoza) para hacer el pico Santo Domingo y
nos encontramos con los Reyes Magos. Al verlos allí, les dije:” ¡Anda! ¿Qué
hacéis por aquí?” A lo que, con acento americano, me contestaron:”Nothing,
hemos venido a Longás to look for unos percherones para ayudar en la distribute
de la vacuna of Pfizer”. Y yo pregunté: ¿No sería mejor hacer un milagro?” Y
ellos dijeron: "If could we hacer milagros, no nos molestaríamos en
distribute the toys a todos los chidren, ¿no thinking?” Y pensé: "Pues
tienen razón”. Como los caballos estaban pastando cerca de la ermita que hay en
el pico, dijeron ellos:” Pues nothing, si queréis os podéis unir to our group y
no se speaking más”. Salimos desde Longás en dirección sureste, cruzamos el río
Onsella en camello y luego, llaneando, hasta el paso de las Arrogatas. Después
de una pronunciada cuesta, llegamos a un par de collados y continuamos
ascendiendo hasta que divisamos la ermita de Santo Domingo. Allí vimos un punto
geodésico y una fuente donde abrevaron los animales. Enganchamos los
percherones al trineo. Nos asomamos al mirador y nos hicimos 4 fotos. Como
había prisa, bajamos por la pista que sale de la ermita. Esta nos llevó a la
fuente de Los Berros y pronto al cruce por el que anteriormente habíamos
pasado. Una vez en Longás, nos despedimos, no sin antes brindar con cerveza por
el nuevo año, (la ronda nos la jugamos a los chinos y la pagaron los Reyes
Magos)
VUELTA AL EMBALSE
DE LAS TORCAS
Hay pocas cosas tan
placenteras como pasear por la montaña. Pero si además se hace siguiendo el
curso de un río, un embalse, un ibón, etc., el placer es doble. El día 25 de
diciembre tuve el privilegio de dar la vuelta al embalse de Las Torcas que está
en Tosos (Zaragoza). Cruzamos la presa en coche y los dejamos en la margen
derecha, al pie de la PR marcada por una raya amarilla y otra blanca. A partir
de aquí, la senda va dando la vuelta al embalse sumergida en un mar de chopos
negros, zarzamoras, endrinos, gayubas, repoblaciones de pinos, carrascales,
quejigos y arces. Entre otras aves de menor tamaño, con suerte podremos ver
rapaces como el buitre leonado, el alimoche y el cernícalo. Y mamíferos como el
gato montés, la garduña, la gineta, la comadreja, el erizo, la musaraña, la
ardilla, el lirón careto y el jabalí. Una vez en la orilla izquierda del
Huerva, allí encontraremos las interesantes ruinas de la Iglesia del Santo.
Dicen los historiadores, que este templo pertenece "el románico de
ladrillo" y ha sido declarado Bien Catalogado del Patrimonio Cultural de
Aragón. A partir de allí, el camino transcurre por la ladera de la montaña y
hay que estar muy al tanto porque en ocasiones, la vegetación nos puede confundir.
El desnivel acumulado es de 415 m. Y el tiempo estimado es de una 5:30 h. Una
sugerencia para quien corresponda " En la cola del pantano, encuentro que
haría falta la construcción de una pasarela para cruzar el Huerva". En
fin, es un trayecto precioso que merece la pena descubrir.
NO TE DESEO FELIZ
NAVIDAD
Te deseo en este
nuevo año que tengas la fuerza de voluntad para hacer frente a los problemas,
te deseo un tapón que te sea fácil sacar para que no se te acumule lo malo en
tu fregadero, te deseo que los desengaños no te borren la sonrisa. Te deseo que
te sea sencillo pasar página cuando te hieran y deseo que te sepas perdonar
cuando tú hieras a los demás. Deseo que veas, que escuches, que medites, que
comprendas... Te deseo humildad, te deseo valentía, alegría, aceptación ante lo
inevitable, rebeldía ante lo injusto. Deseo que te enamores de la vida, de la
verdad del camino. Deseo que sepas reconocer tus errores para que puedas
aprender de ellos. Deseo que tengas la fuerza necesaria para luchar por lo que deseas.
Te deseo la sabiduría necesaria para separar lo bueno de lo malo. Te deseo, si
es que estás enfermo, que te sirva para reconducir tus caminos hacia el bien.
Te deseo, si es que te arruinaste, que tengas la ilusión necesaria para poner
en marcha nuevos proyectos. Te deseo, si es que te dejaron, que te quieras lo
suficiente para seguir adelante. Amigo, no quiero engañarte, porque de aquí
nadie se va de rositas. Solo quiero desearte fuerzas para levantarte,
espolsarte el polvo del camino y que sigas adelante, ¡ánimo!
JOSÉ, EL MAPACHE
Érase una vez, un
matrimonio de mapaches que vivían felizmente casados. Tenían dos hijos, Marta y
Ernesto y con mucho esfuerzo, habían comprado un agujero donde alojarse en el
mejor roble del bosque. Ella, Margarita, trabajaba de modista especializada en
gorros y su marido, José, se dedicaba a la imaginaria. Todo les iba a pedir de
boca, pero cuando ya casi habían salido de las deudas con los bancos, empezaron
a venir otros problemas mucho más graves: todos los días tenían discusiones.
Margarita, apenada, se desahogaba con sus amigas. Y José hacía lo propio con
los suyos y todos coincidían en darles la razón. Tantas confidencias
compartieron con sus respectivos amigos que al final, todos menos uno les
aconsejaba que, para estar así, mejor era separarse. Ese uno que no coincidía
con los demás era el tejón, Antonio: un señor muy sabio... Éste le decía:"
Pasa la llana, no compartas confidencias sobre tus problemas matrimoniales.
Pues, no hay nada que produzca más envidia que ver un matrimonio feliz. Las
razones que argumentáis son subjetivas. Lo que siempre ha de prevalecer, es la
familia". Y así lo hizo, José. Y con el tiempo, mucho se lo tuvo que
agradecer a Antonio sus consejos pues, pasada aquella etapa, fue muy feliz con
Margarita. ¡Ah! Y nunca más sacó con sus amigos los trapos sucios de su hogar.
UN PASEO POR
PURUJOSA
Desde la Iglesia de
San Salvador de Purujosa (Zaragoza), pende de la montaña como un racimo de uvas
de una recia y rancia parra. Sus férreas raíces preñadas de años perforan las
entrañas de la tierra de donde saca su alimento. De brujas, hayedos y castillos
su orografía está minado. Y el río Isuela empeñado en lavar a diario los pies
de sus pueblos y campos, de rodillas apostado en su estrecho barranco. Amanece,
y la comarca del Aranda se despereza y nos da la bienvenida. Y sus pájaros, sus
bosques, sus paredes, sus animales se hacen a un lado para dejarnos paso. El
día está fresco, el sol lo pusieron en el cielo, las nubes a lo lejos y el
Moncayo, ¡ay! Con nata en su falda y en su cúspide, por una cereza coronado.
Subo por una empinada cuesta hasta la cueva de Los Pilares. Exhausto en ella me
alojo y miro hacia fuera a través de sus erosionados ojos. Y me quedo
ensimismado ante un espectáculo tan hermoso. Más tarde, por una chimenea me
esfumo a La Muela. Y a mis pies, más allá del precipicio, se extiende un mar de
bosques, valles y picos de inigualable belleza. Y quisiera mudarme cuando sea
viejo para perderme cada día en este paraíso... Pero ya es tarde, tengo que
volver o se me hará de noche en el camino de regreso. Cojo la pista que viene
de las Peñas de Herrera, paso por el refugio del Cerro Gordo y llego a Purojosa
a las tantas. Y me digo: "¡Qué bonito pueblo! No todo es malo en este
confinamiento".
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