CONVERSANDO CON MIS
CALCETINES
A pesar de que dice
el refrán que en martes ni te cases ni te embarques, ayer estuve navegando por
La Feria del Libro en la plaza del Pilar de Zaragoza. Ayer no llovió a mares,
pero sí chispeaba. Y en el suelo no había océanos, pero sí charcos. Y a las
21:30, mis calcetines se empezaron a quejar diciendo:” ¡Chof, chof!” Y yo les
contesté:” Esperad a que lleguemos a casa” En fin, que hay gente que son como
críos, no saben estar... Como les iba diciendo, en la caseta de la Asociación
de Escritores de Aragón, tuve la suerte de coincidir firmando sus libros con
Lourdes Fajó Barrio, a Quintín García Muñoz, a José Mª Abad Torres y a José
Antonio Adell, y allí mantuvimos una agradable conversación sobre sus libros y
el hecho de escribir. Después de la cual, compré varios libros que sus autores
tuvieron a bien dedicarme. Mientras regresaba a casa para atender los
requerimientos de mis infantiles calzas, les musité:” Es un insólito privilegio
poder intercambiar opiniones con los autores de los libros que vas a leer ¿no
os parece?" "Chof", chof" "Estimo que, de esa manera,
conociendo al autor, se puede comprender mejor su libro. Incluso uno de ellos,
en voz alta, me recitó una de sus emocionantes poesías" "Chof"
En fin, le argumenté a mis calcetas: "No siempre los refranes tienen razón
¿verdad?” "Chof, chof, chof"
EL ÚNICO PATRIMONIO
Qué tiempos
aquellos en los que los negocios se cerraban con un apretón de manos. Lo que
parece evidente es que el valor de la palabra dada cotiza claramente a la baja
y ello es aplicable a todos los órdenes de la vida, desde el más trascendental
al más irrelevante. Sólo los contratos por escrito evitan complicaciones
ulteriores no deseables y son los documentos los que consolidan los vínculos
entre las partes de un negocio. Llegar tarde a las citas, también es una
muestra habitual del poco o nulo valor que se le otorga a la palabra dada. Con
frecuencia generamos en los niños falsas expectativas o les ilusionamos con
propuestas irrealizables, con lo que supone de correspondiente decepción
posterior. Lo cierto es que, una vez acostumbrados a que sus mayores incumplan
lo acordado, pretender que después se conviertan en adultos abonados a la
sinceridad y al cumplimiento de los compromisos adquiridos no deja de ser una
ingenuidad, cuando no una osadía. En definitiva, considero que respetar la
palabra dada es respetarnos a nosotros mismos, es revelar nuestro grado de
integridad y seriedad y, más aún, es demostrar al prójimo que nos importa.
Pero, por encima de todo, es el único patrimonio que nos queda cuando ya no nos
queda nada.
ODA AL DEDO DE
YENEFRITO
Las podres hojas
tiritaban de frío con el rocío de la mañana. Mientras el bosque se emboscaba.
El río entre las rocas se reía. Las ramas, para hacernos sombra, se enramaban.
Y los troncos se entroncaban en tanto que nosotros trascendíamos por los poros
de la piel los senderos que sendereábamos. Subíamos al Dedo de Yenefrito desde
Panticosa pueblo con el corazón inflamado y los ojos preñados de maravillas. El
suelo exhalaba poesías de múltiples colores. Un coro de pájaros, levantando sus
picos al cielo, interpretaba para nosotros el Ave María de Schubert. En
silencio iba yo asimilando la cuesta y rezando un padre nuestro agradeciendo
sin palabras a Dios por tantos dones como nos estaba concediendo en aquel
momento. Y nadie se percataba de lo que se estaba cumpliendo. Al llegar al
Rincón Verde, lo vimos allí esperándonos, subido al barranco del río de Laulot.
Impermutable, apuntando con su dedo inclinado a las nubes. ¡Dios mío! Dije yo,
¿qué habremos hecho para merecer tal regalo para los sentidos. Y subimos a él y
nos bebimos desde lo alto la inmensidad del valle de la Ripareta. Más tarde,
con espiritual prudencia, nos pespunteamos en las pétreas pasarelas del río
Caldarés. Y me sentí transportado ante semejante portento, pleno de armonía y
potencia.
LA VALENTÍA DE
ESCUCHAR
Si sabe lo que le
conviene, no lea este texto. No me hago responsable de lo que le pueda suceder
en el caso de que cometa tal imprudencia. En fin, está avisado y como dicen en
mi pueblo:” El que avisa no es traidor”. Bien, procedo: “Dos por dos, cuatro.
Por más tiempo que pase, dos por dos seguirán siendo cuatro. Esto es verdad y
como todas las verdades, incontrovertible. No depende de opiniones, de tu poder
de convencimiento, de tu inteligencia, de los poderes fácticos, del Gobierno,
etc. Las verdades son como un ariete. La verdad mata, destruye, derriba... La
verdad es patrimonio de la humanidad. Una vez la escuchas, jamás vuelves a ser
el mismo. Pero esto no es mérito de nadie, sino de ella misma. La verdad es una
semilla que brota a su tiempo en cada huerto. La verdad es un abogado que no
necesita paladines. Lo único que exige son personas que pronuncien su nombre y
dejarla que ella haga su trabajo. Por evocarla, muchos pagaron con su vida,
pero a la larga les dieron la razón para el bien de la humanidad. Ahí tienes a
Sócrates, Miguel Servet, Martin Luther King y muchos más que lo demuestran”. En
fin, ya está dicho. Si ha llegado hasta aquí, ya lo sabe y ya no tiene
solución. Si no tienes miedo de lo que te pueda pasar, di siempre la verdad.
Ten la valentía de escuchar a tu corazón...
A LOS PIES DE LOS
CABALLOS
Tan difícil es
asumir las críticas como recibir los elogios. De hecho, existen personas que se
sienten muy incómodas cuando les dicen algo bonito. Esto se debe en parte al
nivel cultural, hemos sido educados en la exigencia, en el hecho de tener que
hacerlo todo bien y que no hubiese ningún mérito en ello. Además, que los
elogios y las críticas tengan un gran poder sobre nuestro nivel de autoestima
es muy peligroso, ya que esto significa que la estamos poniendo “a los pies” de
los demás. Veamos algunos tipos de elogios, aunque supongo que habrá más: hay
elogios de compromiso y cortesía, elogios envenenados, elogios mercantiles, Los
elogios de enamorado, elogios al enfermo o al que ha sufrido un percance,
elogios para reforzar valores o en encrucijadas críticas, elogios del amigo...
A estos elogios, por mi cuenta y riesgo, yo le sumaría el elogio nacionalista.
De todos los elogios citados anteriormente, considero a este el más perverso de
todos porque busca la manipulación de las masas con un fin individualista
supuestamente patriótico. Y lo hace elogiando las señas de identidad de un
grupo para diferenciarlo de otro y ponderando la superioridad a la que se
pertenece debido a esta desemejanza
LA TENAZ CONTUMACIA
−Papá, ¿qué
quiere decir tener la mente abierta?
−No tenerla
cerrada.
− ¿Y qué
tengo que hacer para que mi mente se abra?
−Es muy fácil
caer en el error de pensar que el hecho de leer abre la mente. Porque si
siempre leyeras a gente que opina lo mismo que tú, lo único que conseguirías es
reafirmarte en tus errores. Lo que tienes que hacer es leer de todo y a todos y
sacar tus propias conclusiones. A la vez, escuchar cualquier opinión; sobre
todo sí es contraria o diferente a la tuya. Y si no estás de acuerdo con ella,
que sea la contundencia de los argumentos los que luchen, no tú contra la otra
persona. Y siempre agradece la oportunidad de encontrar a algo o a alguien que
opine diferente a ti porque eso te dará la oportunidad de abrir tu mente.
−Papá, pero
¿por qué tengo que escuchar a los intolerantes?
−Precisamente,
hijo, no debes escucharlos porque ellos tienen la mente cerrada, no te
escucharán. Y, probablemente, te crearás un enemigo si intentas dialogar con
argumentos más contundentes que los suyos.
EL ELOGIO GRATUITO
El hecho de alabar
constantemente al niño no sólo no le ayuda a crecer y desarrollar su
personalidad, sino que además le perjudica. En EEUU realizaron una prueba a más
de 400 niños de quinto grado (publicada como 'La nueva psicología del éxito' de
Carol S. Dweck) en las que le dio un puzle relativamente fácil para que lo
compusieran. En una primera ronda, algunos fueron elogiados por su inteligencia
y otros por sus esfuerzos. En una segunda ronda, los niños podían elegir entre
un desafío similar o uno diferente. A los niños alabados como 'inteligentes'
eligieron un desafío similar. Y los que fueron elogiados como 'trabajadores'
eligieron un desafío diferente. A todos ellos les influenciaron sin que se
dieran cuenta utilizando tan una sola frase. ¿Qué debemos hacer pues los
padres?, ¿no podemos decir a nuestros hijos que son inteligentes? Los expertos
recomiendan evitar este término. Es decir, aconsejan que no digamos a nuestros
hijos que son inteligentes, sino que son luchadores, trabajadores, que lo han
hecho bien, que son perseverantes, que se han esforzado. Pero no dejemos que se
relajen y se acomoden pensando que son inteligentes y que ya está todo hecho.
PEDRO SÁNCHEZ, EL
MAGNÁNIMO
¡Qué buena persona
que es nuestro presidente, oye! ¡Qué santo varón! Si algún día lo proponen para
beatificarlo, créanme que tendrá mi voto asegurado. D. Pedro afirma que
priorizará la “concordia” sobre la “venganza” en los indultos del “procés”.
¡Ay! Es que se me acongoja las mitocondrias tan solo con oírlo. Oiga, Sr.
Sánchez, supongo que detrás de esto vendrá el teniente coronel Tejero y sus
compis ¿no? En fin, en mi modestia y para redondear la jugada, con todo respeto
le sugeriría que bautizara diferentes calles de Madrid con los nombres de todos
los líderes del “procés”. Y a diferentes calles de Barcelona con los nombres de
los que llevaron a cabo el golpe de Estado del 23-F ¿qué le parece? Después les
concede el premio Español Ejemplar de la Fundación para la defensa de la Nación
Española y una banda masónica en el pecho. ¿No sería esta una buena idea?
WOLFRAMIO, MON
AMOUR
Durante la ll
Guerra Mundial, España se enriqueció gracias a un valioso mineral que
necesitaban los países en guerra: el wolframio. El wolframio tiene el punto de
ebullición más alto de todos los elementos conocidos, por eso se usa en los
filamentos de las bombillas. Pero mezclado con el acero, supone la base de
importantes armas de guerra. En la Segunda Guerra Mundial se usó para blindar
la punta de los proyectiles anti-tanque, por eso conseguir Wolframio fue un
tema estratégico para la Alemania nazi, que lo adquiría a través de la España
franquista. Esto, obviamente, provocó una crisis diplomática con las potencias
aliadas, pero también la desestabilización de algunas regiones españolas, como es
el caso de Galicia. Como los alemanes lo pagaban a 4 veces el precio oficial,
fueron muchos los lugareños que se dedicaron a extraerlo en plena época de
hambruna post-guerra civil. La cara amarga de este trabajo se ha descubierto
con el tiempo: al extraer el wolframio de las piedras de cuarzo se liberaba
arsénico, lo que fue deteriorando la salud de los mineros por envenenamiento.
Además, en la explotación del wolframio no sólo se participaba la gente del
lugar, sino que también se llevaban lotes de prisioneros de guerra a las minas,
obligados a trabajar en las peores condiciones.
LOS CORDONES SON
IMPORTANTÍSIMOS
Cuando se trata de
sacar conclusiones, los detalles carecen de importancia... En ocasiones, lo que
cuenta para deducir causa efecto, son otros parámetros. Aunque lo que digo
parece una contradicción, si entro a explicar las sutilezas, creo que lo
comprenderá. En ocasiones, las frases hechas no funcionan en todos los
contextos, hay que discriminar. Por ejemplo: un científico, un investigador, un
policía me dirían que los detalles son importantísimos… Pero, después de
explicarle lo que me sucedió este fin de semana, puede que cambie su forma de
pensar. Verá:” Subíamos a una montaña cuyo nombre es un detalle que carece de
importancia. Una persona cuyo sexo carece de relevancia, llevaba los cordones
desabrochados. En un momento dado, esa persona se puso a correr por una zona
que carece de trascendencia. Tuvo la mala suerte de pisarse los cordones y cayó
al suelo, rompiéndose un hueso y se hizo una brecha en cierta parte que carece
de interés”. Conclusión:” Los cordones desbrochados es un detalle
importantísimo a tener en cuenta porque pueden ocasionar accidentes graves a
cualquier persona, en cualquier lugar”. ¿Lo ve?
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