martes, 7 de septiembre de 2021

 

CONVERSANDO CON MIS CALCETINES

A pesar de que dice el refrán que en martes ni te cases ni te embarques, ayer estuve navegando por La Feria del Libro en la plaza del Pilar de Zaragoza. Ayer no llovió a mares, pero sí chispeaba. Y en el suelo no había océanos, pero sí charcos. Y a las 21:30, mis calcetines se empezaron a quejar diciendo:” ¡Chof, chof!” Y yo les contesté:” Esperad a que lleguemos a casa” En fin, que hay gente que son como críos, no saben estar... Como les iba diciendo, en la caseta de la Asociación de Escritores de Aragón, tuve la suerte de coincidir firmando sus libros con Lourdes Fajó Barrio, a Quintín García Muñoz, a José Mª Abad Torres y a José Antonio Adell, y allí mantuvimos una agradable conversación sobre sus libros y el hecho de escribir. Después de la cual, compré varios libros que sus autores tuvieron a bien dedicarme. Mientras regresaba a casa para atender los requerimientos de mis infantiles calzas, les musité:” Es un insólito privilegio poder intercambiar opiniones con los autores de los libros que vas a leer ¿no os parece?" "Chof", chof" "Estimo que, de esa manera, conociendo al autor, se puede comprender mejor su libro. Incluso uno de ellos, en voz alta, me recitó una de sus emocionantes poesías" "Chof" En fin, le argumenté a mis calcetas: "No siempre los refranes tienen razón ¿verdad?” "Chof, chof, chof"

EL ÚNICO PATRIMONIO

Qué tiempos aquellos en los que los negocios se cerraban con un apretón de manos. Lo que parece evidente es que el valor de la palabra dada cotiza claramente a la baja y ello es aplicable a todos los órdenes de la vida, desde el más trascendental al más irrelevante. Sólo los contratos por escrito evitan complicaciones ulteriores no deseables y son los documentos los que consolidan los vínculos entre las partes de un negocio. Llegar tarde a las citas, también es una muestra habitual del poco o nulo valor que se le otorga a la palabra dada. Con frecuencia generamos en los niños falsas expectativas o les ilusionamos con propuestas irrealizables, con lo que supone de correspondiente decepción posterior. Lo cierto es que, una vez acostumbrados a que sus mayores incumplan lo acordado, pretender que después se conviertan en adultos abonados a la sinceridad y al cumplimiento de los compromisos adquiridos no deja de ser una ingenuidad, cuando no una osadía. En definitiva, considero que respetar la palabra dada es respetarnos a nosotros mismos, es revelar nuestro grado de integridad y seriedad y, más aún, es demostrar al prójimo que nos importa. Pero, por encima de todo, es el único patrimonio que nos queda cuando ya no nos queda nada.

 

ODA AL DEDO DE YENEFRITO

Las podres hojas tiritaban de frío con el rocío de la mañana. Mientras el bosque se emboscaba. El río entre las rocas se reía. Las ramas, para hacernos sombra, se enramaban. Y los troncos se entroncaban en tanto que nosotros trascendíamos por los poros de la piel los senderos que sendereábamos. Subíamos al Dedo de Yenefrito desde Panticosa pueblo con el corazón inflamado y los ojos preñados de maravillas. El suelo exhalaba poesías de múltiples colores. Un coro de pájaros, levantando sus picos al cielo, interpretaba para nosotros el Ave María de Schubert. En silencio iba yo asimilando la cuesta y rezando un padre nuestro agradeciendo sin palabras a Dios por tantos dones como nos estaba concediendo en aquel momento. Y nadie se percataba de lo que se estaba cumpliendo. Al llegar al Rincón Verde, lo vimos allí esperándonos, subido al barranco del río de Laulot. Impermutable, apuntando con su dedo inclinado a las nubes. ¡Dios mío! Dije yo, ¿qué habremos hecho para merecer tal regalo para los sentidos. Y subimos a él y nos bebimos desde lo alto la inmensidad del valle de la Ripareta. Más tarde, con espiritual prudencia, nos pespunteamos en las pétreas pasarelas del río Caldarés. Y me sentí transportado ante semejante portento, pleno de armonía y potencia.

 

LA VALENTÍA DE ESCUCHAR

Si sabe lo que le conviene, no lea este texto. No me hago responsable de lo que le pueda suceder en el caso de que cometa tal imprudencia. En fin, está avisado y como dicen en mi pueblo:” El que avisa no es traidor”. Bien, procedo: “Dos por dos, cuatro. Por más tiempo que pase, dos por dos seguirán siendo cuatro. Esto es verdad y como todas las verdades, incontrovertible. No depende de opiniones, de tu poder de convencimiento, de tu inteligencia, de los poderes fácticos, del Gobierno, etc. Las verdades son como un ariete. La verdad mata, destruye, derriba... La verdad es patrimonio de la humanidad. Una vez la escuchas, jamás vuelves a ser el mismo. Pero esto no es mérito de nadie, sino de ella misma. La verdad es una semilla que brota a su tiempo en cada huerto. La verdad es un abogado que no necesita paladines. Lo único que exige son personas que pronuncien su nombre y dejarla que ella haga su trabajo. Por evocarla, muchos pagaron con su vida, pero a la larga les dieron la razón para el bien de la humanidad. Ahí tienes a Sócrates, Miguel Servet, Martin Luther King y muchos más que lo demuestran”. En fin, ya está dicho. Si ha llegado hasta aquí, ya lo sabe y ya no tiene solución. Si no tienes miedo de lo que te pueda pasar, di siempre la verdad. Ten la valentía de escuchar a tu corazón...

A LOS PIES DE LOS CABALLOS

Tan difícil es asumir las críticas como recibir los elogios. De hecho, existen personas que se sienten muy incómodas cuando les dicen algo bonito. Esto se debe en parte al nivel cultural, hemos sido educados en la exigencia, en el hecho de tener que hacerlo todo bien y que no hubiese ningún mérito en ello. Además, que los elogios y las críticas tengan un gran poder sobre nuestro nivel de autoestima es muy peligroso, ya que esto significa que la estamos poniendo “a los pies” de los demás. Veamos algunos tipos de elogios, aunque supongo que habrá más: hay elogios de compromiso y cortesía, elogios envenenados, elogios mercantiles, Los elogios de enamorado, elogios al enfermo o al que ha sufrido un percance, elogios para reforzar valores o en encrucijadas críticas, elogios del amigo... A estos elogios, por mi cuenta y riesgo, yo le sumaría el elogio nacionalista. De todos los elogios citados anteriormente, considero a este el más perverso de todos porque busca la manipulación de las masas con un fin individualista supuestamente patriótico. Y lo hace elogiando las señas de identidad de un grupo para diferenciarlo de otro y ponderando la superioridad a la que se pertenece debido a esta desemejanza

 

LA TENAZ CONTUMACIA

Papá, ¿qué quiere decir tener la mente abierta?

No tenerla cerrada.

¿Y qué tengo que hacer para que mi mente se abra?

Es muy fácil caer en el error de pensar que el hecho de leer abre la mente. Porque si siempre leyeras a gente que opina lo mismo que tú, lo único que conseguirías es reafirmarte en tus errores. Lo que tienes que hacer es leer de todo y a todos y sacar tus propias conclusiones. A la vez, escuchar cualquier opinión; sobre todo sí es contraria o diferente a la tuya. Y si no estás de acuerdo con ella, que sea la contundencia de los argumentos los que luchen, no tú contra la otra persona. Y siempre agradece la oportunidad de encontrar a algo o a alguien que opine diferente a ti porque eso te dará la oportunidad de abrir tu mente.

Papá, pero ¿por qué tengo que escuchar a los intolerantes?

Precisamente, hijo, no debes escucharlos porque ellos tienen la mente cerrada, no te escucharán. Y, probablemente, te crearás un enemigo si intentas dialogar con argumentos más contundentes que los suyos.

EL ELOGIO GRATUITO

El hecho de alabar constantemente al niño no sólo no le ayuda a crecer y desarrollar su personalidad, sino que además le perjudica. En EEUU realizaron una prueba a más de 400 niños de quinto grado (publicada como 'La nueva psicología del éxito' de Carol S. Dweck) en las que le dio un puzle relativamente fácil para que lo compusieran. En una primera ronda, algunos fueron elogiados por su inteligencia y otros por sus esfuerzos. En una segunda ronda, los niños podían elegir entre un desafío similar o uno diferente. A los niños alabados como 'inteligentes' eligieron un desafío similar. Y los que fueron elogiados como 'trabajadores' eligieron un desafío diferente. A todos ellos les influenciaron sin que se dieran cuenta utilizando tan una sola frase. ¿Qué debemos hacer pues los padres?, ¿no podemos decir a nuestros hijos que son inteligentes? Los expertos recomiendan evitar este término. Es decir, aconsejan que no digamos a nuestros hijos que son inteligentes, sino que son luchadores, trabajadores, que lo han hecho bien, que son perseverantes, que se han esforzado. Pero no dejemos que se relajen y se acomoden pensando que son inteligentes y que ya está todo hecho.

 

PEDRO SÁNCHEZ, EL MAGNÁNIMO

¡Qué buena persona que es nuestro presidente, oye! ¡Qué santo varón! Si algún día lo proponen para beatificarlo, créanme que tendrá mi voto asegurado. D. Pedro afirma que priorizará la “concordia” sobre la “venganza” en los indultos del “procés”. ¡Ay! Es que se me acongoja las mitocondrias tan solo con oírlo. Oiga, Sr. Sánchez, supongo que detrás de esto vendrá el teniente coronel Tejero y sus compis ¿no? En fin, en mi modestia y para redondear la jugada, con todo respeto le sugeriría que bautizara diferentes calles de Madrid con los nombres de todos los líderes del “procés”. Y a diferentes calles de Barcelona con los nombres de los que llevaron a cabo el golpe de Estado del 23-F ¿qué le parece? Después les concede el premio Español Ejemplar de la Fundación para la defensa de la Nación Española y una banda masónica en el pecho. ¿No sería esta una buena idea?

 

WOLFRAMIO, MON AMOUR

Durante la ll Guerra Mundial, España se enriqueció gracias a un valioso mineral que necesitaban los países en guerra: el wolframio. El wolframio tiene el punto de ebullición más alto de todos los elementos conocidos, por eso se usa en los filamentos de las bombillas. Pero mezclado con el acero, supone la base de importantes armas de guerra. En la Segunda Guerra Mundial se usó para blindar la punta de los proyectiles anti-tanque, por eso conseguir Wolframio fue un tema estratégico para la Alemania nazi, que lo adquiría a través de la España franquista. Esto, obviamente, provocó una crisis diplomática con las potencias aliadas, pero también la desestabilización de algunas regiones españolas, como es el caso de Galicia. Como los alemanes lo pagaban a 4 veces el precio oficial, fueron muchos los lugareños que se dedicaron a extraerlo en plena época de hambruna post-guerra civil. La cara amarga de este trabajo se ha descubierto con el tiempo: al extraer el wolframio de las piedras de cuarzo se liberaba arsénico, lo que fue deteriorando la salud de los mineros por envenenamiento. Además, en la explotación del wolframio no sólo se participaba la gente del lugar, sino que también se llevaban lotes de prisioneros de guerra a las minas, obligados a trabajar en las peores condiciones.

 

LOS CORDONES SON IMPORTANTÍSIMOS

Cuando se trata de sacar conclusiones, los detalles carecen de importancia... En ocasiones, lo que cuenta para deducir causa efecto, son otros parámetros. Aunque lo que digo parece una contradicción, si entro a explicar las sutilezas, creo que lo comprenderá. En ocasiones, las frases hechas no funcionan en todos los contextos, hay que discriminar. Por ejemplo: un científico, un investigador, un policía me dirían que los detalles son importantísimos… Pero, después de explicarle lo que me sucedió este fin de semana, puede que cambie su forma de pensar. Verá:” Subíamos a una montaña cuyo nombre es un detalle que carece de importancia. Una persona cuyo sexo carece de relevancia, llevaba los cordones desabrochados. En un momento dado, esa persona se puso a correr por una zona que carece de trascendencia. Tuvo la mala suerte de pisarse los cordones y cayó al suelo, rompiéndose un hueso y se hizo una brecha en cierta parte que carece de interés”. Conclusión:” Los cordones desbrochados es un detalle importantísimo a tener en cuenta porque pueden ocasionar accidentes graves a cualquier persona, en cualquier lugar”. ¿Lo ve?

 

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