martes, 7 de septiembre de 2021

 

LA MEMORIA DE LA PIEL

Una montañera de cierta edad le pregunta a un chico:

¿Cómo se llama esta zona?

Y el chico le contesta:

Pues no lo sé. Soy un ignorante de los nombres de las montañas. Los intelectuales en ese sentido van por allí arriba.

La señora vuelve a preguntar:

Es que me gustaría saber cómo se llama esta montaña.

Y el chico le pregunta:

¿Y para qué lo quiere saber?

La señora contesta:

Es que me cuesta recordar. Lo intento, lo intento, pero no consigo recordar los nombres.

A lo que el chico le dice:

Hay técnicas para memorizar. Pero eso no le va a ayudar a ser feliz. Le ayudará a seguir adelante recordar una caricia. Le ayudará a superar las amarguras, un beso. Le ayudará a sobrellevar la vida, un abrazo. Le ayudará a seguir adelante, una poesía.

La señora sonríe, pero no dice nada. El chico sigue hablando:

Deme la mano, por favor.

La señora se la da. El chico coge la mano de la señora y se la lleva a su cara. Lentamente se la acaricia con ella, después se la besa y le dice:

Recuerde esto señora, ¡Ah! Recuerde también que la piel tiene memoria.

Quiero con este escrito mandar un mensaje de esperanza a todos los afectados por el Alzheimer. Con afecto.

 

NUESTROS QUERIDOS ANCIANOS

Casi todos los días me lo encuentro allí, como una jirafa echando monedas compulsivamente en la máquina tragaperras. Me sé su aspecto físico como la palma de mi mano: tiene la cara labrada por los años, tez aceitunada, mirar extraviado, ojos tristes, cabello cano, mal afeitado, pantalones caídos, andar encorvado, hombros descolgados y alto como un mallo. Confieso que en ocasiones me dan ganas de decirle que pare, pero ¿quién soy yo para decir una cosa así a un anciano? Como siempre, hoy estaba también allí. En el suelo había dejado una bolsa y sobre el taburete de la barra, yacía una barra de pan con un escueto tanga de papel. Pedí mi café con leche matutino y le dije: ”Señor, no deje el pan encima de la silla porque ahí se sienta la gente”… El señor giró la cara bruscamente, me miró con ojos acusadores, pero no me dijo nada. A lo que yo le espeté: ”Si me permite la observación”. El abuelo cogió su pan y lo metió en su bolsa mientras salía por la puerta de forma airada. En fin, a cualquiera le puede pasar, pero los ancianos son más propensos a los descuidos. Por eso, por el bien de todos, me parece estupendo que empiecen a vacunar por ellos y vayan bajando.

 

LEER POESÍA ES MUY PELIGROSO

Mi libro de poesías y yo íbamos de la mano por la calle. Al llegar a la plaza Sanz Briz de Zaragoza, nos sentamos y tuvimos sexo: él era él, yo era ella. Cogí su cuerpo entre mis manos y lo abracé. Él se dejaba hacer. Con avidez froté mi órgano en sus versos. Mi boca humedecía sus líneas. Mis ojos lamían la comisura de sus estrofas. A cada jadeo, le correspondía una caricia. A cada suspiro, un beso. Y así nos atornillamos hasta desfallecer. Con profusión nuestras salivas se mezclaban. Nuestros jugos se confundían. No era mi intención pero, al terminar de saciar mi sed, sentí que había quedado preñada. Rompí aguas por el camino: me puse perdida. Y al llegar a casa, con urgencia me tendí en el ordenador. Me abrí de piernas. Y con dolor parí una hermosa niña. Le puse por nombre “Un faro en mi iceberg". Y aquí os la presento, decía así:” Tengo en mi corazón un Iceberg/ de grandes dimensiones. / Con el deshielo se desprendió/ con gran estruendo de un glaciar/ que tengo en mi Polo Norte/ y desde entonces, / según lo empuja mis mareas, / vaga de aquí para allá/ como si fuera un pobre mendigo. / Como dentro de mí/ siempre reina la noche, / a pesar de que las olas/ de mis zozobras chocan/ continuamente contra su base, / existe la posibilidad/ de que alguien, / inadvertidamente, / pueda colisionar contra él. / Por eso he querido enclavar/ este faro en la cúspide/ de mi montaña helada, / como aviso a navegantes / las 24 horas del día, / para que, con su luz, / lo puedan ver". ¡Es tan bonita! ¿A que sí?

 

SECCIÓN DE ERRORES EN LA MONTAÑA

No sin antes visitar el hermoso pueblo, su ermita, su parque,..., por la orilla del Huerva, este fin de semana pasado hice con unos amigos el singular trayecto que va de Muel a Mezalocha (Zaragoza). Al llegar a la presa, parte del grupo se quedaron allí, la cruzaron gracias a que Rodolfo, el guarda, nos dejó la verja abierta y se fueron de visita cultural a Mezalocha. Mientras otro grupo dábamos la vuelta al embalse. El viento soplaba fuerte. Un chico del grupo se había traído poca ropa. Empezamos a dar la vuelta por la orilla derecha en la que hay un fuerte desnivel. Como tenía frío este mozo, iba con las manos en los bolsillos. En un momento dado, tropezó y cayó. No le dio tiempo de sacar las manos, se dio un golpe en la cabeza y fue rodando hacia abajo. Gracias a Dios, una piedra lo paró. Solo se hizo un pequeño corte en la frente y algunos rasguños. Le pusimos un par de tiritas y creímos mejor que volviera al coche acompañado por dos amigos. Primer error: exceso de confianza. Segundo: a la montaña hay que llevar abrigo incluso en verano. Tercero: andar con las manos en los bolsillos mientras caminas. En fin, espero que nuestros errores sirvan a otros para no tropezar en la misma piedra

 

EL ROBLE Y LA SAVIA

Dicen, que la población de hojas de un roble se sentía superior debido a que fue un árbol sagrado para los celtas... Un día, un gorrión hizo sus necesidades encima de una de sus ramas. Con el tiempo, allí creció una planta de muérdago que vivía a expensas del árbol. Entonces, las hojas del quejigo la vituperaban diciendo: "¡Tienes la cara dura!", y otras cosas peores que prefiero no repetir aquí. La pobre planta se justificaba argumentando que ella no tenía la culpa de haber nacido allí, que era un designio de la naturaleza. Pero las hojas no atendían a sus justificaciones y le hacían el vacío girándole la cara. Mucho tiempo después, una plaga de insectos subió por el tronco y poco a poco iban comiéndose a las orgullosas hojas. Desesperadas, viendo que a la planta invasora no le atacaban las chinches, le suplicaron que les ayudase. Ésta pidió auxilio a los pájaros que venían a comerse sus semillas. Y todas las aves del bosque a una se pusieron a despiojar al roble de pulgones. Cuando lo consiguieron, agradecidas las hojas, invitaron a todo aquel que quisiera instalarse en el Quercus. Al final, fueron tantas las plantas de muérdago que echaron raíces en el árbol, que éste acabó secándose. Y es que, aunque es de bien nacidos ser agradecidos, la savia no es infinita...

 

LA BONNE RÉPUTATION

Cuatro perros estaban echados tomando el sol cuando, uno de ellos dijo:

–Me gustaría tener un trabajo de reconocido prestigio, no sé, algo de poco esfuerzo y buen sueldo.

Y uno de sus amigos le expuso:

–Pues yo tengo a un conocido que necesita a alguien. Pero temo que me dejes en mal lugar si te recomiendo.

Y otro le confesó:

–Pues yo sé de uno que necesita a un trabajador. Pero también sé que el dueño es muy exigente y temo que a la larga tengas problemas con él y esto pueda manchar mi buena reputación si doy la cara por ti.

– Y el cuarto adujo:

–Pues, como yo debo de ser muy mala persona, no me importa lo que pueda suceder con mi fama. Por eso os recomendé a todos vosotros en el trabajo que tenéis ahora. ¿Con qué mote creéis que me llame la gente? O mejor ¿con qué alias me llamáis vosotros cuando yo no estoy presente?

LA PALABRA ES UNA TIROLINA

"El que habla no sabe y el que sabe no habla", decía Lao-Tse. También decía que hablar es mentir... Dado que el Sr. Lacan afirmaba que somos hablados por las palabras. Que existen los lapsus linguae. Que el lenguaje corporal es involuntario. Y que en Marcos 13,11 dice:” Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo”. Deduzco que la palabra es como una tirolina en la que, en momentos en los que nos dejamos hacer, ella nos encesta e impulsados por la gravedad, conseguimos ser fieles a la verdad. Esto es fácil de comprobar si tenemos en cuenta la inspiración irrepetible con la que muchas obras de arte, descubrimientos, inventos, etc., se han realizado. Y esto no es humildad, sino la constatación de una realidad. Por lo tanto y a pesar de que yo firmo esta carta, no me lo tengan muy en cuenta. Dado que, si he conseguido articular dos palabras con algo de sentido, será porque estaré enganchado al teleférico y no porque tenga la mente despejada.

 

ESPAÑA, SORISAS Y LÁGRIMAS

Estoy muy harto. Harto de este Gobierno de listillos de medio pelo. Este Gobierno que está más preocupado de su ombligo, que de solucionar los problemas de los españoles. En este momento, en el que muchos españoles estamos pasando por dificultades económicas, ellos están en otra historia, están con la mente en otra película. Esta película se llama: "España, sonrisas y lágrimas". Mientras ellos se ríen, nosotros vemos como nuestros negocios se hunden sin remedio. Mientras ellos se frotan las manos, nosotros no sabemos cómo llegar al final de mes. Estoy muy harto de esta banda de impresentables. Pues que no canten victoria porque presiento que no saben donde se están metiendo. Presiento que este tipo de bufonadas por parte de Ciudadanos, Podemos y PSOE, está dando más alas a Vox. Están jugando con nuestra paciencia y ¡ya basta! Yo quisiera adelantarme a los acontecimientos que se avecinan y ofrecerles un colchón de látex para las caídas. No sea que se rompan los dientes en el batacazo. Siempre les saldrá más barato que el dentista…

 

LAS BARDENAS REALES DE ZARAGOZA

Las Bardenas Reales ya no están en Navarra, ahora se han trasladado a Aragón. Concretamente, se mudaron a Morata de Jiloca (Zaragoza). Ella nos dijo que estaba enamorada de la bella Iglesia de San Martín de Tours, y de ahí el cambio. Al llegar allá, vimos a la iglesia-fortalezaiglesia-fortaleza mudéjar aragonés de nave única de dos tramos cubierta con bóveda de crucería y capillas laterales entre los contrafuertes, toda ella coqueta: con su portada gótica, con su cerámica vidriada como estrellas, con sus cruces y discos, con sus ladrillos resaltados como arcos mixtilíneos... Y nos dijimos: “¡Pues sí!” Camino de las Cárcavas por la PR-Z-93, los almendros nos alicataron con sus pétalos el suelo y a la Virgen de Alcarraz perfumaron los pies con azahar. Por un pertrechado bosque, aprovisionado de frondosos silencios y abigarrado de formidables gorjeos, deambulamos hasta el mirador del barranco donde acababa de instalarse Las Bardenas. Sus enseres yacían desparramados por la ladera sin desembalar: abuelos con boina por aquí, camellos con inquilinos en sus jorobas, dedos con dedales, agujas apuntando al cielo, arañazos de gato por doquier, etc. Al volver a Morata, agradecimos la sabrosa paella que nos sirvieron en el bar “Las Cárcavas” y el agradable trato que nos dispensaron. Al terminar, nos fuimos con la Dolores para hacer un recorrido por las Iglesias y plazas por donde anduvo en aquel tiempo. Fue una excursión preciosa que recomendamos a todo el mundo.

 

"HOMO HOMINI LUPUS" MR. IGLESIAS

Pablo Iglesias es un lobo para sí mismo y para los demás, dice hacer política con “cojones”. ¿Será por eso que dice públicamente que habría que azotar a las mujeres hasta que sangraran? No sé lo qué opinará su señora al respecto. Y no me explico cómo los y las feministas le perdonan ese tipo de expresiones... Hay muchos tipos de maltrato y todos son indignos, además de ser un delito. Pero hay grupos que esconden, ocultan o justifican de forma manifiesta algunos tipos de violencia y al mismo tiempo la condenan autodefiniéndose como paladines de la justicia social y estar en contra de la violencia de género. Más tarde manifiestan emocionarse cuando le pegan en el suelo a un Policía Nacional y después, exigen que éste mismo policía proteja su casa. En fin, que tenga cuidado Mr. Iglesias porque la vida es irónica... No me extrañaría que le pasara lo mismo que a uno que conozco yo: que también se emocionaba cuando le cascaban a un policía, hasta que uno de sus hermanos se metió en el Cuerpo Nacional de Policía. La verdad es que pienso que Pablo Iglesias nos quiere llevar al borde del precipicio y despeñarnos. No sé quién le pudo inculcar tanto odio…

No hay comentarios:

Publicar un comentario