VUELTA AL EMBALSE
DE LAS TORCAS
Hay pocas cosas tan
placenteras como pasear por la montaña. Pero si además se hace siguiendo el
curso de un río, un embalse, un ibón, etc., el placer es doble. El día 25 de
diciembre tuve el privilegio de dar la vuelta al embalse de Las Torcas que está
en Tosos (Zaragoza). Cruzamos la presa en coche y los dejamos en la margen
derecha, al pie de la PR marcada por una raya amarilla y otra blanca. A partir
de aquí, la senda va dando la vuelta al embalse sumergida en un mar de chopos
negros, zarzamoras, endrinos, gayubas, repoblaciones de pinos, carrascales,
quejigos y arces. Entre otras aves de menor tamaño, con suerte podremos ver
rapaces como el buitre leonado, el alimoche y el cernícalo. Y mamíferos como el
gato montés, la garduña, la gineta, la comadreja, el erizo, la musaraña, la
ardilla, el lirón careto y el jabalí. Una vez en la orilla izquierda del
Huerva, allí encontraremos las interesantes ruinas de la Iglesia del Santo.
Dicen los historiadores, que este templo pertenece "el románico de
ladrillo" y ha sido declarado Bien Catalogado del Patrimonio Cultural de
Aragón. A partir de allí, el camino transcurre por la ladera de la montaña y
hay que estar muy al tanto porque en ocasiones, la vegetación nos puede
confundir. El desnivel acumulado es de 415 m. Y el tiempo estimado es de una
5:30 h. Una sugerencia para quien corresponda " En la cola del pantano,
encuentro que haría falta la construcción de una pasarela para cruzar el
Huerva". En fin, es un trayecto precioso que merece la pena descubrir.
NO TE DESEO FELIZ
NAVIDAD
Te deseo en este
nuevo año que tengas la fuerza de voluntad para hacer frente a los problemas,
te deseo un tapón que te sea fácil sacar para que no se te acumule lo malo en
tu fregadero, te deseo que los desengaños no te borren la sonrisa. Te deseo que
te sea sencillo pasar página cuando te hieran y deseo que te sepas perdonar cuando
tú hieras a los demás. Deseo que veas, que escuches, que medites, que
comprendas... Te deseo humildad, te deseo valentía, alegría, aceptación ante lo
inevitable, rebeldía ante lo injusto. Deseo que te enamores de la vida, de la
verdad del camino. Deseo que sepas reconocer tus errores para que puedas
aprender de ellos. Deseo que tengas la fuerza necesaria para luchar por lo que
deseas. Te deseo la sabiduría necesaria para separar lo bueno de lo malo. Te
deseo, si es que estás enfermo, que te sirva para reconducir tus caminos hacia
el bien. Te deseo, si es que te arruinaste, que tengas la ilusión necesaria
para poner en marcha nuevos proyectos. Te deseo, si es que te dejaron, que te
quieras lo suficiente para seguir adelante. Amigo, no quiero engañarte, porque
de aquí nadie se va de rositas. Solo quiero desearte fuerzas para levantarte,
espolsarte el polvo del camino y que sigas adelante, ¡ánimo!
JOSÉ, EL MAPACHE
Érase una vez, un
matrimonio de mapaches que vivían felizmente casados. Tenían dos hijos, Marta y
Ernesto y con mucho esfuerzo, habían comprado un agujero donde alojarse en el
mejor roble del bosque. Ella, Margarita, trabajaba de modista especializada en
gorros y su marido, José, se dedicaba a la imaginaria. Todo les iba a pedir de
boca, pero cuando ya casi habían salido de las deudas con los bancos, empezaron
a venir otros problemas mucho más graves: todos los días tenían discusiones.
Margarita, apenada, se desahogaba con sus amigas. Y José hacía lo propio con
los suyos y todos coincidían en darles la razón. Tantas confidencias
compartieron con sus respectivos amigos que al final, todos menos uno les
aconsejaba que, para estar así, mejor era separarse. Ese uno que no coincidía
con los demás era el tejón, Antonio: un señor muy sabio... Éste le decía:"
Pasa la llana, no compartas confidencias sobre tus problemas matrimoniales.
Pues, no hay nada que produzca más envidia que ver un matrimonio feliz. Las
razones que argumentáis son subjetivas. Lo que siempre ha de prevalecer, es la
familia". Y así lo hizo, José. Y con el tiempo, mucho se lo tuvo que
agradecer a Antonio sus consejos pues, pasada aquella etapa, fue muy feliz con
Margarita. ¡Ah! Y nunca más sacó con sus amigos los trapos sucios de su hogar.
UN PASEO POR
PURUJOSA
Desde la Iglesia de
San Salvador de Purujosa (Zaragoza), pende de la montaña como un racimo de uvas
de una recia y rancia parra. Sus férreas raíces preñadas de años perforan las
entrañas de la tierra de donde saca su alimento. De brujas, hayedos y castillos
su orografía está minado. Y el río Isuela empeñado en lavar a diario los pies
de sus pueblos y campos, de rodillas apostado en su estrecho barranco. Amanece,
y la comarca del Aranda se despereza y nos da la bienvenida. Y sus pájaros, sus
bosques, sus paredes, sus animales se hacen a un lado para dejarnos paso. El
día está fresco, el sol lo pusieron en el cielo, las nubes a lo lejos y el
Moncayo, ¡ay! Con nata en su falda y en su cúspide, por una cereza coronado.
Subo por una empinada cuesta hasta la cueva de Los Pilares. Exhausto en ella me
alojo y miro hacia fuera a través de sus erosionados ojos. Y me quedo
ensimismado ante un espectáculo tan hermoso. Más tarde, por una chimenea me
esfumo a La Muela. Y a mis pies, más allá del precipicio, se extiende un mar de
bosques, valles y picos de inigualable belleza. Y quisiera mudarme cuando sea
viejo para perderme cada día en este paraíso... Pero ya es tarde, tengo que
volver o se me hará de noche en el camino de regreso. Cojo la pista que viene
de las Peñas de Herrera, paso por el refugio del Cerro Gordo y llego a Purojosa
a las tantas. Y me digo: "¡Qué bonito pueblo! No todo es malo en este
confinamiento".
HISTORIA TRISTE DE
UN HOMBRE BUENO
En mi calle vive un
hombre bueno amante de los animales: es mi amigo. A mí me hizo muchos favores y
a todo aquel que se lo pedía. En agradecimiento, un amigo suyo le regaló un
canario macho, blanco como la nieve, que cantaba como los ángeles y le puso por
nombre Saturnino. Estaba tan feliz con su canario, que le compró la mejor de
las jaulas posibles, lo alimentaba con todo esmero y cariño del mundo. Un día,
una canaria hambrienta le entró por la ventana y se posó en la jaula para
comer. Mi amigo la capturó, la metió con su canario y al poco, bendijeron su
hogar con 5 pajaritos más. Mi amigo no cabía en sí de gozo. Pero, una mañana
fría de invierno se le vino el mundo encima: encontró que un ave rapaz se había
comido a varios de sus amados pajaritos. Tan enfadado estaba, que puso un cepo
en la ventana con el cuerpo a medio comer de uno de ellos. El ave rapaz cayó en
la trampa y se quedó colgando de la ventana. Unos transeúntes vieron como el
ave rapaz se debatía frenéticamente intentando escapar, pero el cepo la
mantenía sujeta por las patas. Indignada, una señora llamó a la policía y al
punto, dos coches aparcaron en la puerta del domicilio de mi amigo: uno ellos
eran de la Policía municipal y otro, de Medio Ambiente. Los agentes se llevaron
a mi amigo. Los de Medio Ambiente el ave rapaz. Mientras que, en la calzada, el
cadáver grasiento de Saturnino yacía descabezado...
EL CIERVO Y EL AMOR
A LOS ANIMALES
Del libro
“Chuang-tzu” de Octavio Paz:” Un hombre capturó un cervatillo, durante una
cacería. Con el propósito de domesticarlo, lo llevó a su casa. En el portón,
moviendo la cola y ladrando, salieron a recibirlo sus perros. El cazador, con
el cervatillo en brazos, ordenó a los criados que contuviesen a los perros. Al
día siguiente fue a la perrera con el corzo, el látigo en la mano, y lo acercó
a las bestias para que lo olieran. Y así todos los días hasta que se
acostumbraron al recién llegado. Al cabo del tiempo, ignorante de su propia
naturaleza, el ciervo jugaba con los perros. Los embestía con dulzura, corría,
saltaba entre ellos dormía sin miedo a su lado. Temerosos del látigo, los
perros le devolvían caricia por caricia. A veces, sin embargo, se relamían los
hocicos. Un día el ciervo salió de casa. En el camino vio una jauría. Al punto
corrió a unirse a ella, deseoso de jugar. Pronto se vio rodeado por ojos
inyectados y dientes largos. Los perros lo mataron y devoraron, dejando sus
huesos esparcidos por el polvo. El ciervo murió sin entender lo que pasaba”…
ESTAMOS INFANTILIZADOS
El otro día, hablando con unos amigos, una persona criticaba a
la Iglesia por no permitir que su hijo hiciera la primera comunión. Según decía
esta persona, el cura se lo había denegado porque no cumplía con los requisitos
necesarios. Que son: "Primero, que den su consentimiento los padres, o al
menos uno de los dos, o quienes hagan legítimamente sus veces. Y segundo, que
haya esperanza fundada de que el niño va a ser educado en la religión católica;
si falta por completo esa esperanza, debe diferirse el bautismo, según las
disposiciones del derecho particular, haciendo saber la razón a sus padres”. Y
esta persona no entendía estas normas. A lo que yo le argumenté que como en
todas las instituciones, empresas, asociaciones, etc., la Iglesia tiene el
derecho y el deber de imponer sus condiciones. Y que mayores sacrificios tenías
que hacer para conducir un coche y nadie se opone. El caso es que el niño
quería hacerla solo porque sus compis del cole comulgaban y él quería estar con
ellos. Por parte del niño me parece muy propio. Lo ilógico es que la Iglesia
tenga que plegarse a los caprichos de unos y otros para contentar a la gente
LA PERDIDA DE
SENTIDO
De libro “El aroma
del tiempo”, de Byung-Chul Han: "La aceleración no es lo que desorienta,
es la pérdida de sentido. No vivimos acelerados, vivimos en un tiempo
fragmentado. La velocidad a la que se mueve el tiempo en la vida diaria nos
tiene confundidos. Los más despiertos rumian en su interior una idea clara:
vivimos en una espiral creciente que nos presiona, que nos irrita, que nos
agota. Muchos tenemos la sensación de que existimos dando tumbos, que los
acontecimientos nos atropellan, que todo parece ser efímero y fugaz. La vida
gana aceleración pero pierde duración. Tenemos la sensación de que todo se
termina antes de lo que debería. Somos los pasajeros de un tren de alta
velocidad que cada vez corre más rápido; la generalidad del pasaje se maravilla
de la aceleración mientras unos pocos no terminan de ver con buenos ojos el
cariz que toma todo aquello. El problema auténtico está en la ausencia de
sostén del tiempo. El tiempo se mueve sin sentido, por eso Han –de un modo
poético– dice que el tiempo no tiene aroma. Sin rumbo ni trayectoria los
acontecimientos son fragmentos deslavazados. Al hacer del trabajo el todo se
anula cualquier otra forma de vida. Todo lo que no sea un acto o una actividad
queda expulsado del mundo. Dice Han:" El trabajo no hace libre. El
dispositivo del trabajo crea una nueva servidumbre". El hilo se recupera
con la vida contemplativa, con la demora, con el no-hacer. La vida activa ha de
integrar dentro de sí la vida contemplativa”.
SI YO FUERA D. JOSÉ
ERREJÓN
Si yo fuera D. José
Errejón, le diría a mi hijo: "Iñigo, eres un buen hijo. Gracias. Gracias
por postularme para un puesto en el Consejo de Asuntos Europeos de la Comunidad
de Madrid. Pero no puedo aceptarlo porque podrías tener problemas por mi culpa.
Y tú aún tienes una larga vida por delante, mientras que yo ya estoy jubilado.
Dale ese puesto a un joven para que se gane la vida y se pueda casar y formar
una familia”. A lo que él me contestaría:” No te preocupes por mí, papá, ¡no
voy a ser yo el más tonto!” Y yo le replicaría:” ¿Cómo puede ser eso, hijo?” A
lo que, seguramente, él me respondería: "Es que aquí todo el mundo coloca
a su familia, amigos y conocidos, ¡como los que pagan son los contribuyentes!
Solo tienes que ver el Ministerio que le ha montado Pablo Iglesias a su mujer y
la cantidad de consejeros que tiene”. Y yo, como padre, le argumentaría:
"No porque los demás sean injustos, tú lo tienes que ser. Cada uno pagará
por sus hechos y de nada le sirve a tu conciencia que le digas que es una práctica
habitual”.
UN PASEO POR LA
SIERRA DE VICORA
Ayer ascendimos al
pico del Rayo (1420m), es la cima más elevada de la sierra de Vicort, en la
comarca Comunidad de Calatayud. La sierra de Vicort separa el valle del río
Perejiles, situado al sur, del valle del Grío, al norte. Al encontrarse ubicada
en medio de una zona orográfica bastante llana permite alcanzar con la vista el
Moncayo y las sierras prepirenaicas de Guara. Dejamos el coche al lado de la
ermita de Nuestra Señora de Pietas o de la Piedad, que pertenece a El Frasno
(Zaragoza). Ntra. Sra. de Pietas, es muy antigua y milagrosa. Se dice que en el
antiguo pedestal, antes de trasladar la imagen al nuevo templo en 1723, se
encontró un rótulo que decía: Madre de Dios de Pietas. Se cuenta que un sujeto
de Inogés se llevó la imagen de su ermita por tres veces, pero otras tantas
volvió milagrosamente a ella. Los montes que allí hay fueron reforestados entre
1910 y 1930 con pinos de varias especies, destacando por su abundancia el pino
rodeno, el pino laricio, el pino royo, el pino carrasco entre otros y arbustos
como el enebro común, el acebo, retamas, serval, acerolo, endrinos, majuelos
brezos, tomillos y muchas otras plantas. También podemos ver al abejaruco
europeo, águila culebrera, águila real, alimoche común, alondra común, alondra
totovía, arrendajo, autillo europeo, avión común, avión roquero, azor común y
más. Así como al corzo, garduña, gineta o gato almizclero, jabalí, musgaño de
Cabrera, ... En fin, fue una excursión memorable que aconsejo a todo el mundo.
La cual terminamos celebrándolo en el bar de la gasolinera de la Almunia de
Doña Godina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario