UN PASEO POR LA
SIERRA DE ALGAIRÉN
Desde las antenas
del pico Valdemadera (1273 m), hasta el mirador de la Falaguera, a través de un
cordal en la Sierra de Algairén tendido, camino con el corazón hinchado y una
pértiga en mis ojos henchidos Abajo, por si diera un traspiés, la Iglesia
gótico-mudejar de Santa María de Tobed, me abre sus brazos. A su derecha, el
Valle del Amor la adora. A su izquierda, el Cabezo de Valverde la reverencia. Y
al fondo, la Sierra de Vicor la venera. Llego a la caseta del guarda forestal,
como en su poyo y miro hacia atrás:” En la zona de Raso de la Cruz (670m) de
Cosuenda, entre el aroma de la jara, del tomillo, del romero y el azahar.
Enredados en un bosque de carrascas, fresnos, quejigos Albar, enebros
hechizados. Subimos por la PR-Z43 ensimismados al Santuario de Las Viñas de
Aguarón. Después al Puerto de Codos (1046m). Y más tarde al pico Valdemadera
desde donde postrado se extiende el magnífico valle del Tiernas, la Comarca del
Aranda, Cariñena... El cielo estaba desanublado. El sol sonreía. Los buitres
nos circundaban. Entonces me dije:” ¿Síndrome de Stendhal, de qué? Aquí y nada
más”… Después de comer, de bajada, nos pasamos por la cueva de la Peña la Tía.
Llegamos al cruce del Sitio del Canto y por el barranco de los Hortales, dimos
con la Peña del Gallo. Al llegar a la zona del Raso de la Cruz, cogimos los
coches y en un bar de Cosuenda, brindamos por un día más en nuestras queridas
montañas.
LA ESTUPIDEZ ES ECUÁNIME
Antes de empezar, quisiera matizar que una cosa es el
pensamiento y otra el pensador. Bien, ser peluquero, albañil, tornero, etc., no
te libra de decir estupideces. Pero ser ingeniero astrofísico a la par que
sexador de pollos tampoco te libra de decir imbecilidades. Entonces, ¿Qué te
libra de decir bobadas? Nada. Decía Albert Einstein: “Solo hay dos cosas que
son infinitas: el universo y la estupidez humana”. No seré yo quien le
contradiga. Pero, yo me hago la siguiente pregunta: “¿Acaso mi amigo, Albert, estaba
exento, eh? Porque me parece absurdo pensar que ser doctor en algo te puede
librar de decir o cometer en alguna ocasión una tontería. Es más, yo creo que
la propia idea es una imbecilidad en sí misma, porque ahí está la historia para
corroborarlo ¿verdad? Está claro que la actividad que uno desempeña no te
vacuna contra esta peste. De lo que sí te libra es de que los demás te coloquen
en ese casillero y ¡ahí radica el peligro! Porque: a mayor responsabilidad,
mayor riesgo. En fin, doctores, catedráticos, sabios, intelectuales, y demás
gente del mal vivir: sabed que yo os he descargado de ese peso de encima;
porque la estupidez es tan ecuánime, que no hace acepción de personas…
LAS INFANTAS Y LAS
INCOHERENIAS
Yo soy un fiel
defensor de la libertad de expresión, salvo cuando me critican a mí. Por otra
parte, yo soy partidario a ultranza de arreglar las cosas por la vía de
diplomática, salvo cuando la gente opina sobre mí de forma desfavorable.
Entonces no reparo en utilizar cualquier medio que esté a mi alcance para
taparles la boca a esos degenerados. También me permito criticar la inmoralidad
de la gente, sin embargo mis obras dejan mucho que desear. Aunque estas
palabras no parecen surgidas de alguien muy centrado, esto es lo que hay. Yo
puedo comprender que pasemos por ese coladero porque esté en juego nuestro pan.
No obstante, para mantener una buena higiene mental, considero que hay que
quitarse las orejeras. Hoy podemos ver a nuestro sensible Gobierno
escandalizarse y censurar a las infantas por haberse vacunado, después de que
ellos no condenaron la violencia, el saqueo, etc., en Barcelona, Madrid y otras
ciudades. Nuestro Gobierno debería de cuidar este tipo de incoherencias porque
con estas actitudes se pierde la autoridad moral para criticar nada. Y con esto
no entro en hacer valoraciones morales de unos y de otros...
MEMORIAS DE UNA
CALLE VIVA
“Yo tenía una
barbería en Las Fuentes (Zaragoza), al pie de las colinas del Ebro. El Ecuador
atravesaba la calle Silvestre Pérez a un centenar de millas al norte, y la
peluquería se asentaba en ella a una altura de unos mil pies. Durante el día te
sentías a una gran altitud, cerca del sol, las primeras horas de la mañana y
las tardes eran límpidas y sosegadas, y las noches frías”. He tomado prestado
el comienzo de la novela “Memorias de África” porque hace poco pasé por mi
calle y sentí el mismo desgarro que cuando vi la película protagonizada por
Meryl Streep y Robert Redford . Allí pasé allí los mejores años de mi vida.
Recuerdo que era una calle alegre, comercial y concurrida. Casi todos los
locales estaban ocupados por tiendas, bares, talleres, una fábrica de
televisiones, una de frutas confitadas, otra de material de construcción, etc.
Al poco de yo irme, hicieron las aceras más anchas. Plantaron árboles en una de
las aceras. Al no poder aparcar las furgonetas de reparto, los comerciantes
huyeron y la calle se vino abajo. Hoy da pena pasar por ella y a ciertas horas,
incluso da miedo. Desde aquí mi
enhorabuena
a los responsables,
han conseguido lo que parecía imposible: “matar a golpe de árboles una calle
que estaba viva.
DE TAL SOCIEDAD
TALES INDIVIDUOS
Un complejo es una
imagen e idea distorsionada que posee el individuo sobre sí mismo que, aunque
es falsa, la cree verdadera y actúan bajo ese parámetro de inferioridad y de
desvalorización o, por el contrario, se esfuerza arduamente para demostrar que
no es inferior a quienes les rodean. El complejo de inferioridad se puede
originar en la niñez o adolescencia en los casos que, los niños o adolescentes han
experimentado maltratos verbales o físicos, han sido tratados con desprecio o
han sido objeto de fuertes burlas, entre otros. Estas situaciones pueden
afectar de manera negativa la autoestima y estructura emocional de la persona.
No obstante, el psicólogo Adler también mencionó que la educación que imparten
los padres en los hogares puede ser uno de los factores que generan el complejo
de inferioridad. Adler destacó tres tipos de educación que son: la educación
muy autoritaria, la educación desmedidamente consentidora y la educación
sobreprotectora. Quien experimenta el complejo de inferioridad acostumbra a
hacer lo que otros le piden, sin oponer ninguna queja, aunque no esté de
acuerdo con lo que debe hacer. Dicen que los errores de los padres no tienen
porqué pagarlos los hijos pero:”¿podría un acomplejado con este u otro
complejo, engendrar y educar otra cosa que no sea lo mismo que ´él?”
SECCIÓN DE ERRORES
EN LA MONTAÑA
Era un día
estupendo para practicar mi deporte preferido: el senderismo. Salimos de
Aladrén (Zaragoza), un grupo numeroso de personas. Queríamos hacer la circular
que pasa por el barranco de Valhondo, llega al el río Huerva, sube a la hoya de
Buitre y vuelve por la PR-Z141 a Aladrén. Al llegar al desvío que nos conducía
por el río Aladrén al barranco de Valhondo, alguien me dice que dos chicas se
habían vuelto al coche para recoger el móvil. Las esperamos 10 minutos y viendo
que no aparecían, fui a buscarlas. Cuando me faltaba poco para llegar al
pueblo, veo a una de ellas que venía hacia mí. Al llegar a su altura, toda
sofocada, me dice que al recoger su móvil y volver, se había confundido de
pista y subió a la ermita de San Clemente porque pensaba que estaríamos allí.
Le pregunto por su amiga y me dice que se había quedado a mitad de camino
esperándola y que no sabía dónde estaba. Subimos un poco más y la encontramos
en el mismo sito en el que se habían separado, aunque mucho más preocupada. A
ver, el fallo fue separarse del grupo sin avisar al guía: en la montaña hay que
avisar incluso si vas al baño. Como se puede deducir en el relato, se fueron
encadenando uno tras otro los errores. Espero que esta experiencia pueda servir
a alguien para no cometer las mismas imprudencias que nosotros. Y sobre todo,
si te olvidas el móvil en el coche, no vuelvas a buscarlo, le pides a un
compañero que te pase las suyas y ya.
UN MENSAJE DE
CARIÑO A MACARENA OLONA
El periodista
Máximo Pradera desea a la Sra. Macarena Olona un cáncer. ¡Hay que ser tonto! Si
de verdad lo pensaba, ¿qué necesidad tenía de decir esa barbaridad? Igual se
piensa el Sr. Máximo, que ha conseguido algo. Tan solo consiguió que se le eche
encima la opinión pública y cargue con ese peso durante toda su vida. Flaco
favor le hizo a la empresa que lo tenga en nómina y al partido político donde
milite este señor. ¿Cómo se le puede desear algo así a un ser humano? Por
favor. Por muy equivocado que se esté, cada cual tiene derecho a seguir sus
propias convicciones. Todas son respetables siempre y cuando, no sea para
delinquir. Pero este señor a demostrado que sus convicciones no son buenas,
¿esto es liberta de expresión? ¿Dentro de poco nos desearemos la muerte a
través de los medios de comunicación? Supongo que, por amor a la libertad de
expresión y dependiendo de la tendencia del medio, encontraremos estas perlas,.
En fin, mi más enérgica repulsa por estas desafortunadas palabras de Máximo
Pradera. Y, desde estas líneas, un mensaje de cariño a Macarena Olona y a Julia
Otero.
PABLO HASÉL Y EL
“COLETAS RATA”
16 de agosto del
2020. En una carretera secundaria de Asturias, aparece una pintada que reza:”
Coletas rata”. La España ultrasensible se estremece. El Sr. Pablo Iglesias, no
sé en qué parte, se dio por aludido... Alberto Garzón, dijo: "Dice mucho y
nada bueno de la derecha extrema española y su política del odio". Pablo
Echenique sentenció: «Acoso fascista». Enrique Santiago apuntó: «Un plan
organizado de coacción e instigación a la violencia por parte de la
ultraderecha, por parte de personas vinculadas a Vox, contra esta familia».
Meritxell Batet objetó: «Actitudes que no son admisibles en democracia». Y el
presidente Pedro Sánchez aseveró:” El acoso, las amenazas y los insultos no
tienen cabida en nuestra sociedad. Frente al odio y la intolerancia siempre
defenderemos el respeto, la democracia y la libertad”. Sin embargo, alguna de
las lindezas de Pablo Hasél dicen cosas tan emotivas como:” "¡Merece que
explote el coche de Patxi López!", "Que alguien clave un piolet en la
cabeza de José Bono", "Merece también un navajazo en el abdomen y
colgarlo en una plaza", etc. No obstante, todos estos ultraortodoxos de la
ternura no se inmutaron ante tales aberraciones. En fin, ¡es penoso! Pienso que
la coherencia es un valor que debe de estar por encima de posiciones
partidistas. De lo contrario, se pierde credibilidad, ¿no creen?
EL ALFABETO DEL
CORAZÓN
Una persona
avariciosa, rencorosa, vengativa, etc., no habla el mismo lenguaje que otra que
es generosa, afectuosa, noble, etc., a pesar de que los dos puedan hablar el
mismo idioma. Dicen que Dios, cuando vio que los hombres construían la Torre de
Bable, confundió las lenguas para que no nos pudiéramos entender. Pero, parece
mentira que a pesar de que en España hablamos el mismo idioma, no nos
entendemos ¡es incomprensible! ¿Acaso Dios se equivocó? Por otra parte, hay
gente que procede de otras tierras, de otras culturas, de otras lenguas... Y
sin embargo son respetuosas y podemos convivir con ellas en paz. De lógica es
pensar que Dios no se refiere al entendimiento que da el hablar el mismo
idioma, sino que se trata de otro tipo lenguaje. Pero, ¿qué es lo que nos
impide entendernos? Las pasiones. Salvo con una caricia, con el perdón, con la
compasión., etc., ¿se podría decir algo en algún idioma que todo el mundo lo
pudiera entender? Estos y otros gestos y actitudes en la misma línea forman
parte del abecedario del corazón. Y a este lenguaje lo confundió Dios al abrir
la puerta a las pasiones al darnos la libertad de poder elegir entre nuestro
lenguaje y el suyo
EL 23-F DE GUARDIA
EN SANTORCAZ
Yo soy del
reemplazo de abril del 1980. El periodo de instrucción lo realicé en el Cuartel
de Marinería de Cartagena. Tengo que decir que a pesar de que al principio
odiaba la mili, al final llegué a amarla. Y si hubiera que votar para
reimplantarla, votaría que sí. Bien, el día del golpe de Estado, yo estaba de
guardia en la centralita de teléfonos de la Estación de Radio de EREMA
Santorcaz (Madrid), lugar al que me habían destinado. ¿Se acuerdan de la serie
“Crónicas de un pueblo”? Se rodó allí. Por cierto, si alguien de mi reemplazo
llegara a leer esto, nada me gustaría más que volver a contactar con mis
antiguos compañeros. Como decía, yo estaba de guardia el día del golpe. Era por
la tarde. Sonó el teléfono y la voz de un señor me dice: "Soy el general
tal, póngame con el comandante de la base inmediatamente”. “A sus órdenes, mi
general”. Puse la megafonía en todo el cuartel pidiendo al comandante que
llamase al 12 (la centralita), pero el comandante no aparecía. Cansado de
esperar, el general me dice: "¡Soldado!, como no me pases al comandante
inmediatamente, te meteré un paquete que te vas a enterar”. “A sus órdenes, mi
general, lo llamo pero no contesta”. Entonces me ordena que le pase con el
segundo de abordo y así lo hice. Después me enteré a través de la radio de lo
que había pasado y comprendí los nervios del general: hacerse con las
comunicaciones es uno de los primeros objetivos en cualquier golpe de Estado.
Normalmente, las guardias armadas las hacían los infantes de marina, pero aquel
día las hicimos nosotros. En fin, fue un día para recordar...
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