martes, 7 de septiembre de 2021

 

UN PASEO POR LA SIERRA DE ALGAIRÉN

Desde las antenas del pico Valdemadera (1273 m), hasta el mirador de la Falaguera, a través de un cordal en la Sierra de Algairén tendido, camino con el corazón hinchado y una pértiga en mis ojos henchidos Abajo, por si diera un traspiés, la Iglesia gótico-mudejar de Santa María de Tobed, me abre sus brazos. A su derecha, el Valle del Amor la adora. A su izquierda, el Cabezo de Valverde la reverencia. Y al fondo, la Sierra de Vicor la venera. Llego a la caseta del guarda forestal, como en su poyo y miro hacia atrás:” En la zona de Raso de la Cruz (670m) de Cosuenda, entre el aroma de la jara, del tomillo, del romero y el azahar. Enredados en un bosque de carrascas, fresnos, quejigos Albar, enebros hechizados. Subimos por la PR-Z43 ensimismados al Santuario de Las Viñas de Aguarón. Después al Puerto de Codos (1046m). Y más tarde al pico Valdemadera desde donde postrado se extiende el magnífico valle del Tiernas, la Comarca del Aranda, Cariñena... El cielo estaba desanublado. El sol sonreía. Los buitres nos circundaban. Entonces me dije:” ¿Síndrome de Stendhal, de qué? Aquí y nada más”… Después de comer, de bajada, nos pasamos por la cueva de la Peña la Tía. Llegamos al cruce del Sitio del Canto y por el barranco de los Hortales, dimos con la Peña del Gallo. Al llegar a la zona del Raso de la Cruz, cogimos los coches y en un bar de Cosuenda, brindamos por un día más en nuestras queridas montañas.

 

LA ESTUPIDEZ ES ECUÁNIME

Antes de empezar, quisiera matizar que una cosa es el pensamiento y otra el pensador. Bien, ser peluquero, albañil, tornero, etc., no te libra de decir estupideces. Pero ser ingeniero astrofísico a la par que sexador de pollos tampoco te libra de decir imbecilidades. Entonces, ¿Qué te libra de decir bobadas? Nada. Decía Albert Einstein: “Solo hay dos cosas que son infinitas: el universo y la estupidez humana”. No seré yo quien le contradiga. Pero, yo me hago la siguiente pregunta: “¿Acaso mi amigo, Albert, estaba exento, eh? Porque me parece absurdo pensar que ser doctor en algo te puede librar de decir o cometer en alguna ocasión una tontería. Es más, yo creo que la propia idea es una imbecilidad en sí misma, porque ahí está la historia para corroborarlo ¿verdad? Está claro que la actividad que uno desempeña no te vacuna contra esta peste. De lo que sí te libra es de que los demás te coloquen en ese casillero y ¡ahí radica el peligro! Porque: a mayor responsabilidad, mayor riesgo. En fin, doctores, catedráticos, sabios, intelectuales, y demás gente del mal vivir: sabed que yo os he descargado de ese peso de encima; porque la estupidez es tan ecuánime, que no hace acepción de personas…

 

LAS INFANTAS Y LAS INCOHERENIAS

Yo soy un fiel defensor de la libertad de expresión, salvo cuando me critican a mí. Por otra parte, yo soy partidario a ultranza de arreglar las cosas por la vía de diplomática, salvo cuando la gente opina sobre mí de forma desfavorable. Entonces no reparo en utilizar cualquier medio que esté a mi alcance para taparles la boca a esos degenerados. También me permito criticar la inmoralidad de la gente, sin embargo mis obras dejan mucho que desear. Aunque estas palabras no parecen surgidas de alguien muy centrado, esto es lo que hay. Yo puedo comprender que pasemos por ese coladero porque esté en juego nuestro pan. No obstante, para mantener una buena higiene mental, considero que hay que quitarse las orejeras. Hoy podemos ver a nuestro sensible Gobierno escandalizarse y censurar a las infantas por haberse vacunado, después de que ellos no condenaron la violencia, el saqueo, etc., en Barcelona, Madrid y otras ciudades. Nuestro Gobierno debería de cuidar este tipo de incoherencias porque con estas actitudes se pierde la autoridad moral para criticar nada. Y con esto no entro en hacer valoraciones morales de unos y de otros...

 

MEMORIAS DE UNA CALLE VIVA

“Yo tenía una barbería en Las Fuentes (Zaragoza), al pie de las colinas del Ebro. El Ecuador atravesaba la calle Silvestre Pérez a un centenar de millas al norte, y la peluquería se asentaba en ella a una altura de unos mil pies. Durante el día te sentías a una gran altitud, cerca del sol, las primeras horas de la mañana y las tardes eran límpidas y sosegadas, y las noches frías”. He tomado prestado el comienzo de la novela “Memorias de África” porque hace poco pasé por mi calle y sentí el mismo desgarro que cuando vi la película protagonizada por Meryl Streep y Robert Redford . Allí pasé allí los mejores años de mi vida. Recuerdo que era una calle alegre, comercial y concurrida. Casi todos los locales estaban ocupados por tiendas, bares, talleres, una fábrica de televisiones, una de frutas confitadas, otra de material de construcción, etc. Al poco de yo irme, hicieron las aceras más anchas. Plantaron árboles en una de las aceras. Al no poder aparcar las furgonetas de reparto, los comerciantes huyeron y la calle se vino abajo. Hoy da pena pasar por ella y a ciertas horas, incluso da miedo. Desde aquí mi

enhorabuena

a los responsables, han conseguido lo que parecía imposible: “matar a golpe de árboles una calle que estaba viva.

 

DE TAL SOCIEDAD TALES INDIVIDUOS

Un complejo es una imagen e idea distorsionada que posee el individuo sobre sí mismo que, aunque es falsa, la cree verdadera y actúan bajo ese parámetro de inferioridad y de desvalorización o, por el contrario, se esfuerza arduamente para demostrar que no es inferior a quienes les rodean. El complejo de inferioridad se puede originar en la niñez o adolescencia en los casos que, los niños o adolescentes han experimentado maltratos verbales o físicos, han sido tratados con desprecio o han sido objeto de fuertes burlas, entre otros. Estas situaciones pueden afectar de manera negativa la autoestima y estructura emocional de la persona. No obstante, el psicólogo Adler también mencionó que la educación que imparten los padres en los hogares puede ser uno de los factores que generan el complejo de inferioridad. Adler destacó tres tipos de educación que son: la educación muy autoritaria, la educación desmedidamente consentidora y la educación sobreprotectora. Quien experimenta el complejo de inferioridad acostumbra a hacer lo que otros le piden, sin oponer ninguna queja, aunque no esté de acuerdo con lo que debe hacer. Dicen que los errores de los padres no tienen porqué pagarlos los hijos pero:”¿podría un acomplejado con este u otro complejo, engendrar y educar otra cosa que no sea lo mismo que ´él?”

 

SECCIÓN DE ERRORES EN LA MONTAÑA

Era un día estupendo para practicar mi deporte preferido: el senderismo. Salimos de Aladrén (Zaragoza), un grupo numeroso de personas. Queríamos hacer la circular que pasa por el barranco de Valhondo, llega al el río Huerva, sube a la hoya de Buitre y vuelve por la PR-Z141 a Aladrén. Al llegar al desvío que nos conducía por el río Aladrén al barranco de Valhondo, alguien me dice que dos chicas se habían vuelto al coche para recoger el móvil. Las esperamos 10 minutos y viendo que no aparecían, fui a buscarlas. Cuando me faltaba poco para llegar al pueblo, veo a una de ellas que venía hacia mí. Al llegar a su altura, toda sofocada, me dice que al recoger su móvil y volver, se había confundido de pista y subió a la ermita de San Clemente porque pensaba que estaríamos allí. Le pregunto por su amiga y me dice que se había quedado a mitad de camino esperándola y que no sabía dónde estaba. Subimos un poco más y la encontramos en el mismo sito en el que se habían separado, aunque mucho más preocupada. A ver, el fallo fue separarse del grupo sin avisar al guía: en la montaña hay que avisar incluso si vas al baño. Como se puede deducir en el relato, se fueron encadenando uno tras otro los errores. Espero que esta experiencia pueda servir a alguien para no cometer las mismas imprudencias que nosotros. Y sobre todo, si te olvidas el móvil en el coche, no vuelvas a buscarlo, le pides a un compañero que te pase las suyas y ya.

 

 

UN MENSAJE DE CARIÑO A MACARENA OLONA

El periodista Máximo Pradera desea a la Sra. Macarena Olona un cáncer. ¡Hay que ser tonto! Si de verdad lo pensaba, ¿qué necesidad tenía de decir esa barbaridad? Igual se piensa el Sr. Máximo, que ha conseguido algo. Tan solo consiguió que se le eche encima la opinión pública y cargue con ese peso durante toda su vida. Flaco favor le hizo a la empresa que lo tenga en nómina y al partido político donde milite este señor. ¿Cómo se le puede desear algo así a un ser humano? Por favor. Por muy equivocado que se esté, cada cual tiene derecho a seguir sus propias convicciones. Todas son respetables siempre y cuando, no sea para delinquir. Pero este señor a demostrado que sus convicciones no son buenas, ¿esto es liberta de expresión? ¿Dentro de poco nos desearemos la muerte a través de los medios de comunicación? Supongo que, por amor a la libertad de expresión y dependiendo de la tendencia del medio, encontraremos estas perlas,. En fin, mi más enérgica repulsa por estas desafortunadas palabras de Máximo Pradera. Y, desde estas líneas, un mensaje de cariño a Macarena Olona y a Julia Otero.

 

 

PABLO HASÉL Y EL “COLETAS RATA”

16 de agosto del 2020. En una carretera secundaria de Asturias, aparece una pintada que reza:” Coletas rata”. La España ultrasensible se estremece. El Sr. Pablo Iglesias, no sé en qué parte, se dio por aludido... Alberto Garzón, dijo: "Dice mucho y nada bueno de la derecha extrema española y su política del odio". Pablo Echenique sentenció: «Acoso fascista». Enrique Santiago apuntó: «Un plan organizado de coacción e instigación a la violencia por parte de la ultraderecha, por parte de personas vinculadas a Vox, contra esta familia». Meritxell Batet objetó: «Actitudes que no son admisibles en democracia». Y el presidente Pedro Sánchez aseveró:” El acoso, las amenazas y los insultos no tienen cabida en nuestra sociedad. Frente al odio y la intolerancia siempre defenderemos el respeto, la democracia y la libertad”. Sin embargo, alguna de las lindezas de Pablo Hasél dicen cosas tan emotivas como:” "¡Merece que explote el coche de Patxi López!", "Que alguien clave un piolet en la cabeza de José Bono", "Merece también un navajazo en el abdomen y colgarlo en una plaza", etc. No obstante, todos estos ultraortodoxos de la ternura no se inmutaron ante tales aberraciones. En fin, ¡es penoso! Pienso que la coherencia es un valor que debe de estar por encima de posiciones partidistas. De lo contrario, se pierde credibilidad, ¿no creen?

 

 

EL ALFABETO DEL CORAZÓN

Una persona avariciosa, rencorosa, vengativa, etc., no habla el mismo lenguaje que otra que es generosa, afectuosa, noble, etc., a pesar de que los dos puedan hablar el mismo idioma. Dicen que Dios, cuando vio que los hombres construían la Torre de Bable, confundió las lenguas para que no nos pudiéramos entender. Pero, parece mentira que a pesar de que en España hablamos el mismo idioma, no nos entendemos ¡es incomprensible! ¿Acaso Dios se equivocó? Por otra parte, hay gente que procede de otras tierras, de otras culturas, de otras lenguas... Y sin embargo son respetuosas y podemos convivir con ellas en paz. De lógica es pensar que Dios no se refiere al entendimiento que da el hablar el mismo idioma, sino que se trata de otro tipo lenguaje. Pero, ¿qué es lo que nos impide entendernos? Las pasiones. Salvo con una caricia, con el perdón, con la compasión., etc., ¿se podría decir algo en algún idioma que todo el mundo lo pudiera entender? Estos y otros gestos y actitudes en la misma línea forman parte del abecedario del corazón. Y a este lenguaje lo confundió Dios al abrir la puerta a las pasiones al darnos la libertad de poder elegir entre nuestro lenguaje y el suyo

 

 

EL 23-F DE GUARDIA EN SANTORCAZ

Yo soy del reemplazo de abril del 1980. El periodo de instrucción lo realicé en el Cuartel de Marinería de Cartagena. Tengo que decir que a pesar de que al principio odiaba la mili, al final llegué a amarla. Y si hubiera que votar para reimplantarla, votaría que sí. Bien, el día del golpe de Estado, yo estaba de guardia en la centralita de teléfonos de la Estación de Radio de EREMA Santorcaz (Madrid), lugar al que me habían destinado. ¿Se acuerdan de la serie “Crónicas de un pueblo”? Se rodó allí. Por cierto, si alguien de mi reemplazo llegara a leer esto, nada me gustaría más que volver a contactar con mis antiguos compañeros. Como decía, yo estaba de guardia el día del golpe. Era por la tarde. Sonó el teléfono y la voz de un señor me dice: "Soy el general tal, póngame con el comandante de la base inmediatamente”. “A sus órdenes, mi general”. Puse la megafonía en todo el cuartel pidiendo al comandante que llamase al 12 (la centralita), pero el comandante no aparecía. Cansado de esperar, el general me dice: "¡Soldado!, como no me pases al comandante inmediatamente, te meteré un paquete que te vas a enterar”. “A sus órdenes, mi general, lo llamo pero no contesta”. Entonces me ordena que le pase con el segundo de abordo y así lo hice. Después me enteré a través de la radio de lo que había pasado y comprendí los nervios del general: hacerse con las comunicaciones es uno de los primeros objetivos en cualquier golpe de Estado. Normalmente, las guardias armadas las hacían los infantes de marina, pero aquel día las hicimos nosotros. En fin, fue un día para recordar...

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