SEGUNDA MARCHA VERDE
Estoy preocupado por lo que está sucediendo en Ceuta y Melilla.
Yo creo que el hecho de que hayamos acogido al líder del Frente Polisario,
Brahín Gali, no justifica esta invasión. Y en todo caso, el hecho de que la
gran mayoría de las personas que entran a Ceuta no sean familias, sino que son
gente joven, me hace pensar que esto pueda ser una segunda Marcha Verde. A mi
modo de ver, a esta invasión solo puede haber una respuesta: enviar al ejército
para parar este chorreo, expulsarlos y cortar relaciones con Marruecos. Porque
esto no es un problema estrictamente de inmigración que efectivamente existe,
esto es un problema de la utilización de la inmigración como arma arrojadiza en
un conflicto y como un desafío importante. Porque estos no huyen de una guerra,
de una tiranía…, sino que actúan obedeciendo órdenes y esto no se puede
admitir, la situación es gravísima y solo se puede contestar con contundencia
para defender nuestras fronteras.
HABLAR DESDE EL
CONSENSO
Me hace gracia
cuando oigo a la gente decir que, para opinar, hay que saber de lo que se
habla. Yo supongo que quienes dicen esto es porque lo que escuchan no coincide
con lo que ellos creen saber. Porque, si lo que oyen estuviera en sintonía con
lo que presumen, por muy desatinada que ésta fuera, como coincide con lo suyo
darían su visto bueno para que pudiéramos seguir hablando, ¿o no? Por otra
parte, forjarse una opinión de lo que sucede en la actualidad después de
informarse en los medios de una u otra tendencia, en las redes, etc., es la
mejor forma de estar desinformado y que me perdonen los medios de comunicación.
Pero, a pesar de que hoy día hay libertad de prensa, ya sabemos que es una
quimera porque si muerdes la mano que te da de comer, después no puedes comer.
Teniendo en cuenta el grado de manipulación al que estamos sometidos ¿quién
puede decir que está bien informado sin recaer en la candidez? Entonces, como
la verdad es cosa harto manipulable en manos del poder, con la venia de sus
señorías, ¿me gustaría saber a qué puerta me tengo que llamar para que me den
la licencia para poder hablar desde el consenso sin que coarten mi libertad?
UN PASEO POR EL
PARAISO
El domingo pasado
fui con unos amigos al barranco de la Cingla en Peñas Royas de Montalbán.
Éramos unos cuantos que, en la fresca mañana del domingo, en fila nos bebimos a
sorbos la ruta circular. Un puñado de almas enhebrados en un frío rosario de
piedras de rodeno. Con alegría nos percatábamos de los cuadros que la recién
estrenada primavera había pintado para nosotros en los montes y prados. En cada
esquina nos sorprendía una nueva maravilla. En cada rincón, una rozagante
sorpresa. Por los grandiosos estrechos corría un hilo de chispeante agua que, a
cada paso, dejaba tras de sí preñadas las pozas. Bajo un paisaje torturado por
el cierzo, resplandecía en sus valles el flamante verdor de su flora. Izados en
el mirador de Peñas Royas, el cencio nos helaba las palabras: sus casas, el
Martín, la cadena montañosa, el bosque, el Pozo de los Bolletes, todo estaba
primorosamente en su sitio. Comimos en el merendero, bajo la joven luz que se
filtrada por entre los tiernos pétalos de los chopos... Al terminar, nos fuimos
con viento fresco por la montaña hacia Montalbán. Y al llegar, nos remojamos
los pies en las lozanas aguas del Martín. El sol se colaba por entre las ramas.
El ambiente se teñía de verde. Los pájaros llenaban con sus cantos el aire.
Todo se reflejaba en el río. Mientras yo, echado en el suelo, huía volando a
través de los chopos cabeceros...
PEDIR LIBERTAD,
PERO DESEAR ESCLAVITUD
Si a un animal
salvaje lo acostumbramos a comer de nuestra mano, perderá la facultad de cazar,
lo haremos un esclavo. Porque el animal encontrará nuestra comida más fácil de
conseguir que la que le procura su instinto natural. Por otra parte, no solo
acudirá a nuestra mano, sino que se acercará a cualquier ser humano que se
cruce en su camino. Con lo cual, pondrá en serio riesgo su vida porque, no todo
el mundo tiene la buena voluntad que nosotros demostramos. También es cierto
que, debido a la acción del hombre, los animales carnívoros tienen menos presas
donde escoger y de ahí que algunos se dediquen a atacar a los animales
domésticos. De modo que es tan malo dar de comer a los animales de nuestros
Parques Nacionales, como no darles, porque somos responsables de su situación.
Del mismo modo, dando subvenciones, se corre el riesgo de caer en la mentalidad
subsidiaria. Aunque no darlas también es injusto porque nosotros somos los
responsables de la situación. Algo así como lo que ocurre con el Plan de Empleo
Rural (PER): nos las ingeniamos para comer gratis de esa mano, más que para
cazar la comida con nuestro propio esfuerzo y con ello nos hacemos esclavos.
Por lo tanto, que no me vengan con cuentos: cuando pedimos libertad, lo que en
realidad deseamos es esclavitud.
ERÓSTRATO O EL
ANSIA DE FAMA
El 21 de julio del
año 356 a.C. un hombre sometido a tortura confesó ante el Rey de reyes, el
soberano aqueménida de Persia Artajerjes III, que prendió fuego al Templo de
Artemisa en Éfeso, para alcanzar la fama. John Lennon, Ronald Reagan, La Venus
del espejo, la Piedad de Miguel Ángel, La Mona Lisa, La Sirenita de Copenhague,
La ronda de noche de Rembrandt, la citada Gioconda, han sufrido más de un
ataque por esta misma razón. Probablemente el caso del Templo de Artemisa fuera
el primero o, al menos, el primero del que tenemos noticia. Y aunque Artajerjes
lo prohibió, Teopompo registró su nombre. Se sabe que era de clase humilde y se
le atribuye un ansia de notoriedad ya desde la infancia, un carácter colérico,
vengativo. Cuenta la tradición que prendió fuego al edificio la noche en que
nació Alejandro. El rey Creso de Lidia se lo había encargado al arquitecto
cretense Quersifrón hacia el año 560 a.C. Según Plinio el Viejo, el templo era
magnífico. Aquel monumento arquitectónico resultaba tan impresionante que
Heródoto lo incluyó entre las Siete maravillas del mundo. Finalmente fue
ejecutado, pero consiguió su propósito. Es más, no sólo pasó a la posteridad,
sino que su nombre ha dado origen a un término con el que se describe a aquel
sujeto que comete un acto criminal por notoriedad: erostratismo.
¿PARA QUÉ VIVIR
MAÑANA?
Uno se hace
ilusiones. Quiere labrarse un futuro. Uno quiere triunfar. Y trabaja duro para
conseguirlo. Uno se mete en deudas arriesgadas. Compra cosas caras y lo paga a
largo plazo. Se endeuda hasta las cejas. Uno hipoteca su vida con la ilusión de
que al final obtendrá la recompensa. A medias, uno sueña su sueño tendido sobre
la hierba de un parque mirando las perseidas a las 22:45 de un día cualquiera de
agosto. Cogido de la mano de su compañera, uno está decidido a poner toda la
carne en el asador. Luego, el tiempo pasa y aquellos planes se van haciendo
realidad. Y cuando ya cree tenerlo, viene la vida y se lo quita de un manotazo.
Entonces, uno se queda pensando:” ¿Para qué tanto trabajo? ¿Para qué tanto
sacrificio? Si lo que he conseguido con tanto esfuerzo, en un momento me lo
pueden quitar” Entonces, uno mira sus manos como un tonto, recordando todo lo
que dejó para otro momento porque tenía muchas cosas que pagar. Y se dice:” Me
han engañado ¿para qué vivir mañana? Pero ya no queda tiempo para volver atrás”
VACUNARSE ES UNA
BUENA IDEA
La semana pasada,
con temor y temblor, me apunté para vacunarme de la covid-19. Me dieron a
escoger Centros y elegí el Matadero que está en la calle Miguel Servet de
Zaragoza, a las 9:41 AM. A partir de entonces, cada día hacía mi testamento
mentalmente: arreglé las cosas que tenía a medio terminar, me reconcilié con la
gente que tenía cosas pendientes, pagué mis deudas, etc. Pero, hubo algo que no
pude controlar y que me surgió sin que yo lo hubiera previsto: empecé a tener
pesadillas, perdí las ganas de comer, extravié mi buen humor, etc. Hasta que
llegó el día d, y la hora h. Como pude, dirigí mis pasos hacia el Centro Cívico
del Matadero. En el camino fui arrastrando mi humanidad por las aceras. La
gente me miraba con extrañeza y me preguntaba si necesitaba ayuda. Yo les decía
que no hacía falta. Aunque mi cara estaba desencajada. Mi mandíbula penduleaba.
Mis piernas apenas me sostenían. Mis ojos se extraviaban. Por fin, conseguí
llegar al Matadero. Me puse en la cola gracias a que un camionero me llevó en
brazos. Entre dos ancianas me sujetaban. Cuando llegó mi turno, me santigüé,
recé mis últimas plegarias y dije mis palabras finales de esta manera:
"Señor, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y ¡Pum! Me la clavó. Y como
pueden comprobar, aquí estoy, más fresco que una lechuga, ¿acaso pensaban que
se iban a librar de mí? Por cierto, he vuelto a tener sueños placenteros y de
otra índole…
LA CARA OCULTA DE
LA LUNA
Hoy estoy contento.
Estoy contento porque le dije a un amigo que, a pesar de mi ancianidad, sigo
conservando el gusto de los 20 años. A lo que él me dijo que no era tonto... Y
yo le contesté:” Por eso voy a comer a la Facultad de Veterinaria de Zaragoza”.
Y él me preguntó en tono jocoso y guiñándome un ojo:” ¿Te gustan los animales,
¡eh!?” Y yo le contesté: "Claro que me gustan, pero no es exactamente por
eso”. Y él me inquirió:” ¿Te gusta su cocina, el precio de la comida?” A lo que
yo le contesté:” ¿Claro que me gusta, pero no es por eso” “Te gusta la
amabilidad de su personal?” "¿Claro que me gusta, pero tampoco es por eso”
“¿Te gustan sus jardines” "¿Claro que me gustan, pero tampoco es por eso”
“¿Te gusta el alicatado de su baño?” “Claro que me gusta, pero no es por eso
que voy a comer allí”. Y él me volvió a interpelar:” A ver, chico: "Si no
es por los animales, ni por el precio de la comida, ni por su cocina, ni por la
amabilidad de su personal, ni por sus jardines, ni por el alicatado del baño…
Entonces ¿por qué es?” A lo que yo contesté:” Por la juventud, amigo. Pasé toda
mi juventud detrás del dinero y ahora que lo tengo, lo daría todo por ser
joven. Por eso voy, para ver si se me pega algo...”.
MONTERO O LA
CUADRATURA DEL CÍRCULO
Palabras de Juan
Ramón Rallo:” María Jesús Montero dice que no subirá los impuestos a la clase
media y a la clase trabajadora, pero que los subirá sin querer. Los conductores
que a partir de ahora tengan que pagar peaje en las carreteras del Estado, no
verán reducidas sus rentas medias disponibles porque, como todo el mundo sabe,
pagar un precio público no es un impuesto... La subida de impuestos a la clase
media y a la clase trabajadora no tiene un afán recaudatorio, sino que persigue
un cambio de conducta medioambiental o sanitaria. Por lo tanto, es obvio que la
clase media y trabajadora piense que no les han subido los impuestos... Y por
último, subirán los impuestos a la clase media y a la clase trabajadora, no
porque quiera el Gobierno, sino porque así lo exige Bruselas. Y porque les
empuja la comisión de expertos para la reforma del sistema tributario español,
cuyos miembros hemos seleccionado nosotros para que nos digan lo que quiere oír
nuestro Gobierno en función de sus necesidades”. Luego, lo normal es que la
clase media y la clase trabajadora piense que la ministra Montero ha conseguido
realizar la cuadratura del círculo.
DEFRAUDARSE ES EL
PRINCIPIO
Hay cosas que se
pierden. Hay cosas que se encuentran. Hay cosas que se olvidan para
recuperarlas un rato después y otras, que se extravían para siempre. Este
último es el caso que quiero desbrozar: se trata de la credibilidad. El domingo
pasado abrieron el confinamiento provincial. Y al parecer, según dice la
prensa, hubo en España muchas fiestas en las que se veían a gente joven
apelotonada, bailando, riendo, bebiendo y sin mascarillas. Bien, sabiendo que
hay mucha gente en el Campo Santo por culpa de la pandemia, me gustaría
preguntar a unos cuantos de esos irresponsables:” ¿De qué partido es usted?”
Unos me dirán que de izquierdas. Otros de derechas. Alguno me dirá que creen en
Dios. Otros que son ateos pero que creen, como dice Sabina, en la energía, en
el Todo, etc. Y después de dejarles definirse, yo les preguntaría: "Teniendo
la ideología que dice poseer ¿Usted cree que se corresponde con sus actos?”
Póngase la mano en el pecho y contésteme:” ¿Usted se votaría a sí mismo si
fuera político? ¿Usted cree en sí mismo?" Sin poner en tela de juicio los
valores que usted defiende, y teniendo en cuenta que el valor de las cosas lo
ponemos cada cual: "¿Cree usted que hace honor a sus convicciones?”
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