martes, 7 de septiembre de 2021

 

SEGUNDA MARCHA VERDE

Estoy preocupado por lo que está sucediendo en Ceuta y Melilla. Yo creo que el hecho de que hayamos acogido al líder del Frente Polisario, Brahín Gali, no justifica esta invasión. Y en todo caso, el hecho de que la gran mayoría de las personas que entran a Ceuta no sean familias, sino que son gente joven, me hace pensar que esto pueda ser una segunda Marcha Verde. A mi modo de ver, a esta invasión solo puede haber una respuesta: enviar al ejército para parar este chorreo, expulsarlos y cortar relaciones con Marruecos. Porque esto no es un problema estrictamente de inmigración que efectivamente existe, esto es un problema de la utilización de la inmigración como arma arrojadiza en un conflicto y como un desafío importante. Porque estos no huyen de una guerra, de una tiranía…, sino que actúan obedeciendo órdenes y esto no se puede admitir, la situación es gravísima y solo se puede contestar con contundencia para defender nuestras fronteras.

 

HABLAR DESDE EL CONSENSO

Me hace gracia cuando oigo a la gente decir que, para opinar, hay que saber de lo que se habla. Yo supongo que quienes dicen esto es porque lo que escuchan no coincide con lo que ellos creen saber. Porque, si lo que oyen estuviera en sintonía con lo que presumen, por muy desatinada que ésta fuera, como coincide con lo suyo darían su visto bueno para que pudiéramos seguir hablando, ¿o no? Por otra parte, forjarse una opinión de lo que sucede en la actualidad después de informarse en los medios de una u otra tendencia, en las redes, etc., es la mejor forma de estar desinformado y que me perdonen los medios de comunicación. Pero, a pesar de que hoy día hay libertad de prensa, ya sabemos que es una quimera porque si muerdes la mano que te da de comer, después no puedes comer. Teniendo en cuenta el grado de manipulación al que estamos sometidos ¿quién puede decir que está bien informado sin recaer en la candidez? Entonces, como la verdad es cosa harto manipulable en manos del poder, con la venia de sus señorías, ¿me gustaría saber a qué puerta me tengo que llamar para que me den la licencia para poder hablar desde el consenso sin que coarten mi libertad?

 

UN PASEO POR EL PARAISO

El domingo pasado fui con unos amigos al barranco de la Cingla en Peñas Royas de Montalbán. Éramos unos cuantos que, en la fresca mañana del domingo, en fila nos bebimos a sorbos la ruta circular. Un puñado de almas enhebrados en un frío rosario de piedras de rodeno. Con alegría nos percatábamos de los cuadros que la recién estrenada primavera había pintado para nosotros en los montes y prados. En cada esquina nos sorprendía una nueva maravilla. En cada rincón, una rozagante sorpresa. Por los grandiosos estrechos corría un hilo de chispeante agua que, a cada paso, dejaba tras de sí preñadas las pozas. Bajo un paisaje torturado por el cierzo, resplandecía en sus valles el flamante verdor de su flora. Izados en el mirador de Peñas Royas, el cencio nos helaba las palabras: sus casas, el Martín, la cadena montañosa, el bosque, el Pozo de los Bolletes, todo estaba primorosamente en su sitio. Comimos en el merendero, bajo la joven luz que se filtrada por entre los tiernos pétalos de los chopos... Al terminar, nos fuimos con viento fresco por la montaña hacia Montalbán. Y al llegar, nos remojamos los pies en las lozanas aguas del Martín. El sol se colaba por entre las ramas. El ambiente se teñía de verde. Los pájaros llenaban con sus cantos el aire. Todo se reflejaba en el río. Mientras yo, echado en el suelo, huía volando a través de los chopos cabeceros...

 

 

 

 

PEDIR LIBERTAD, PERO DESEAR ESCLAVITUD

Si a un animal salvaje lo acostumbramos a comer de nuestra mano, perderá la facultad de cazar, lo haremos un esclavo. Porque el animal encontrará nuestra comida más fácil de conseguir que la que le procura su instinto natural. Por otra parte, no solo acudirá a nuestra mano, sino que se acercará a cualquier ser humano que se cruce en su camino. Con lo cual, pondrá en serio riesgo su vida porque, no todo el mundo tiene la buena voluntad que nosotros demostramos. También es cierto que, debido a la acción del hombre, los animales carnívoros tienen menos presas donde escoger y de ahí que algunos se dediquen a atacar a los animales domésticos. De modo que es tan malo dar de comer a los animales de nuestros Parques Nacionales, como no darles, porque somos responsables de su situación. Del mismo modo, dando subvenciones, se corre el riesgo de caer en la mentalidad subsidiaria. Aunque no darlas también es injusto porque nosotros somos los responsables de la situación. Algo así como lo que ocurre con el Plan de Empleo Rural (PER): nos las ingeniamos para comer gratis de esa mano, más que para cazar la comida con nuestro propio esfuerzo y con ello nos hacemos esclavos. Por lo tanto, que no me vengan con cuentos: cuando pedimos libertad, lo que en realidad deseamos es esclavitud.

 

 

ERÓSTRATO O EL ANSIA DE FAMA

El 21 de julio del año 356 a.C. un hombre sometido a tortura confesó ante el Rey de reyes, el soberano aqueménida de Persia Artajerjes III, que prendió fuego al Templo de Artemisa en Éfeso, para alcanzar la fama. John Lennon, Ronald Reagan, La Venus del espejo, la Piedad de Miguel Ángel, La Mona Lisa, La Sirenita de Copenhague, La ronda de noche de Rembrandt, la citada Gioconda, han sufrido más de un ataque por esta misma razón. Probablemente el caso del Templo de Artemisa fuera el primero o, al menos, el primero del que tenemos noticia. Y aunque Artajerjes lo prohibió, Teopompo registró su nombre. Se sabe que era de clase humilde y se le atribuye un ansia de notoriedad ya desde la infancia, un carácter colérico, vengativo. Cuenta la tradición que prendió fuego al edificio la noche en que nació Alejandro. El rey Creso de Lidia se lo había encargado al arquitecto cretense Quersifrón hacia el año 560 a.C. Según Plinio el Viejo, el templo era magnífico. Aquel monumento arquitectónico resultaba tan impresionante que Heródoto lo incluyó entre las Siete maravillas del mundo. Finalmente fue ejecutado, pero consiguió su propósito. Es más, no sólo pasó a la posteridad, sino que su nombre ha dado origen a un término con el que se describe a aquel sujeto que comete un acto criminal por notoriedad: erostratismo.

 

 

¿PARA QUÉ VIVIR MAÑANA?

Uno se hace ilusiones. Quiere labrarse un futuro. Uno quiere triunfar. Y trabaja duro para conseguirlo. Uno se mete en deudas arriesgadas. Compra cosas caras y lo paga a largo plazo. Se endeuda hasta las cejas. Uno hipoteca su vida con la ilusión de que al final obtendrá la recompensa. A medias, uno sueña su sueño tendido sobre la hierba de un parque mirando las perseidas a las 22:45 de un día cualquiera de agosto. Cogido de la mano de su compañera, uno está decidido a poner toda la carne en el asador. Luego, el tiempo pasa y aquellos planes se van haciendo realidad. Y cuando ya cree tenerlo, viene la vida y se lo quita de un manotazo. Entonces, uno se queda pensando:” ¿Para qué tanto trabajo? ¿Para qué tanto sacrificio? Si lo que he conseguido con tanto esfuerzo, en un momento me lo pueden quitar” Entonces, uno mira sus manos como un tonto, recordando todo lo que dejó para otro momento porque tenía muchas cosas que pagar. Y se dice:” Me han engañado ¿para qué vivir mañana? Pero ya no queda tiempo para volver atrás”

 

VACUNARSE ES UNA BUENA IDEA

La semana pasada, con temor y temblor, me apunté para vacunarme de la covid-19. Me dieron a escoger Centros y elegí el Matadero que está en la calle Miguel Servet de Zaragoza, a las 9:41 AM. A partir de entonces, cada día hacía mi testamento mentalmente: arreglé las cosas que tenía a medio terminar, me reconcilié con la gente que tenía cosas pendientes, pagué mis deudas, etc. Pero, hubo algo que no pude controlar y que me surgió sin que yo lo hubiera previsto: empecé a tener pesadillas, perdí las ganas de comer, extravié mi buen humor, etc. Hasta que llegó el día d, y la hora h. Como pude, dirigí mis pasos hacia el Centro Cívico del Matadero. En el camino fui arrastrando mi humanidad por las aceras. La gente me miraba con extrañeza y me preguntaba si necesitaba ayuda. Yo les decía que no hacía falta. Aunque mi cara estaba desencajada. Mi mandíbula penduleaba. Mis piernas apenas me sostenían. Mis ojos se extraviaban. Por fin, conseguí llegar al Matadero. Me puse en la cola gracias a que un camionero me llevó en brazos. Entre dos ancianas me sujetaban. Cuando llegó mi turno, me santigüé, recé mis últimas plegarias y dije mis palabras finales de esta manera: "Señor, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y ¡Pum! Me la clavó. Y como pueden comprobar, aquí estoy, más fresco que una lechuga, ¿acaso pensaban que se iban a librar de mí? Por cierto, he vuelto a tener sueños placenteros y de otra índole…

 

LA CARA OCULTA DE LA LUNA

Hoy estoy contento. Estoy contento porque le dije a un amigo que, a pesar de mi ancianidad, sigo conservando el gusto de los 20 años. A lo que él me dijo que no era tonto... Y yo le contesté:” Por eso voy a comer a la Facultad de Veterinaria de Zaragoza”. Y él me preguntó en tono jocoso y guiñándome un ojo:” ¿Te gustan los animales, ¡eh!?” Y yo le contesté: "Claro que me gustan, pero no es exactamente por eso”. Y él me inquirió:” ¿Te gusta su cocina, el precio de la comida?” A lo que yo le contesté:” ¿Claro que me gusta, pero no es por eso” “Te gusta la amabilidad de su personal?” "¿Claro que me gusta, pero tampoco es por eso” “¿Te gustan sus jardines” "¿Claro que me gustan, pero tampoco es por eso” “¿Te gusta el alicatado de su baño?” “Claro que me gusta, pero no es por eso que voy a comer allí”. Y él me volvió a interpelar:” A ver, chico: "Si no es por los animales, ni por el precio de la comida, ni por su cocina, ni por la amabilidad de su personal, ni por sus jardines, ni por el alicatado del baño… Entonces ¿por qué es?” A lo que yo contesté:” Por la juventud, amigo. Pasé toda mi juventud detrás del dinero y ahora que lo tengo, lo daría todo por ser joven. Por eso voy, para ver si se me pega algo...”.

 

MONTERO O LA CUADRATURA DEL CÍRCULO

Palabras de Juan Ramón Rallo:” María Jesús Montero dice que no subirá los impuestos a la clase media y a la clase trabajadora, pero que los subirá sin querer. Los conductores que a partir de ahora tengan que pagar peaje en las carreteras del Estado, no verán reducidas sus rentas medias disponibles porque, como todo el mundo sabe, pagar un precio público no es un impuesto... La subida de impuestos a la clase media y a la clase trabajadora no tiene un afán recaudatorio, sino que persigue un cambio de conducta medioambiental o sanitaria. Por lo tanto, es obvio que la clase media y trabajadora piense que no les han subido los impuestos... Y por último, subirán los impuestos a la clase media y a la clase trabajadora, no porque quiera el Gobierno, sino porque así lo exige Bruselas. Y porque les empuja la comisión de expertos para la reforma del sistema tributario español, cuyos miembros hemos seleccionado nosotros para que nos digan lo que quiere oír nuestro Gobierno en función de sus necesidades”. Luego, lo normal es que la clase media y la clase trabajadora piense que la ministra Montero ha conseguido realizar la cuadratura del círculo.

 

 

DEFRAUDARSE ES EL PRINCIPIO

Hay cosas que se pierden. Hay cosas que se encuentran. Hay cosas que se olvidan para recuperarlas un rato después y otras, que se extravían para siempre. Este último es el caso que quiero desbrozar: se trata de la credibilidad. El domingo pasado abrieron el confinamiento provincial. Y al parecer, según dice la prensa, hubo en España muchas fiestas en las que se veían a gente joven apelotonada, bailando, riendo, bebiendo y sin mascarillas. Bien, sabiendo que hay mucha gente en el Campo Santo por culpa de la pandemia, me gustaría preguntar a unos cuantos de esos irresponsables:” ¿De qué partido es usted?” Unos me dirán que de izquierdas. Otros de derechas. Alguno me dirá que creen en Dios. Otros que son ateos pero que creen, como dice Sabina, en la energía, en el Todo, etc. Y después de dejarles definirse, yo les preguntaría: "Teniendo la ideología que dice poseer ¿Usted cree que se corresponde con sus actos?” Póngase la mano en el pecho y contésteme:” ¿Usted se votaría a sí mismo si fuera político? ¿Usted cree en sí mismo?" Sin poner en tela de juicio los valores que usted defiende, y teniendo en cuenta que el valor de las cosas lo ponemos cada cual: "¿Cree usted que hace honor a sus convicciones?”

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