LO QUE HACE GRANDE
A UN PUEBLO
Javier Andreu es
una de esas personas especiales... Está enamorado de su tierra y desea lo mejor
para ella. En su juventud, Javier Andréu, fue pastor en Obón (Teruel), aunque
ahora está jubilado y tiene los achaques propios de la edad. Mientras
apacentaba su rebaño, de joven se dedicaba a buscar fósiles, pinturas
rupestres, huesos de los antiguos pobladores de aquellos contornos,
petroglifos, icnitas, etc. Una de las cosas que nos quedará para la posteridad
como fruto de su pasión, son sus descubrimientos. Su nombre figura en muchos
libros de paleontología, arqueología, etnología, etc., y eso es algo de lo que
nos deberíamos de sentir orgullosos. Yo me considero afortunado de conocerlo.
Estando en Obón este agosto pasado, un día me invitó a su casa. Cuando entré en
una de sus enormes estancias, me quedé impresionado por lo que vieron mis ojos:
Javier tenía montado un estudio con vitrinas, mesas acristaladas para proteger a
los fósiles del polvo, cuadros de fósiles, antiguos utensilios de los hombres
primitivos, libros, etc. Todos ellos estaban muy bien clasificados con
etiquetas explicativas, etc. Me estuvo explicando que había varios
descubrimientos hechos por él que todavía están en periodo de estudio por la
Universidad. En fin, pensé: ”Lo que hace grande a un pueblo es su gente.
Cualquier pueblo se sentiría orgulloso de tener a Javier como "Hijo
Predilecto de la Villa””.
UN PASEO AL PICO ASPE
El punto de partida a partir del cual empezaremos el paseo es en
el aparcamiento de la Cleta, 1.470 m. Emplazado donde perece la pobre pista que
parte a partir del pueblo de Aisa (Huesca) y supera completamente la depresión
de parecido apodo. Para empezar el paseo, traspasaremos una puerta y después de
superar un par de empinadas rampas que se desparraman en una amplia pradera,
apareceremos en el disipadero del río Igüer. A la siniestra, un poco traspasado
por el esplendido paisaje, podremos contemplar el aposento de Saleras. Desampararemos
en este punto la pista y traspasaremos el río Igüer para empezar la progresiva
rampa por el repecho que parte en dos los escarpes: peldaños y pista bien
puntuados. Nos toparemos con un primer poste que expone: a la derecha, la
Surgencia del Chorrotal. Pero no será nuestra propuesta, pues nos perpetuaremos
en el aterciopelado progreso por el poste indicador del empalme con la GR11 que
no traspasaremos. Persistiremos hacia el frontispicio pedregoso siempre por la
rampa. Repudiaremos una pileta y permaneceremos en la perpendicular por la
pared que nos impedirá el paso. La pista pivota por la derecha por un paso
apodado “El Embudo”. Superado el peldaño, circunscripción bastante empinada de
pastos y pedrera, la pista nos pondrá en la puerta de Las Llanas: espectacular
circunscripción por donde se apuñala el flanco del pico Aspe. Proseguimos el
paseo con porciones de pista y otros emplazamientos imprimidos de postes de
piedra. Preferiblemente, optaremos por los postes que más nos aproximan a la
pared de la izquierda de la pendiente. Este paso es completamente de una
espectacularidad primigenia, pero se impone contemplar los pasos preferibles
que nos apremia impetuosamente emplear las zarpas en múltiples oportunidades.
Después de pasar esta circunscripción, nos tropezaremos con el promontorio que
aparece entre el Aspe y la Llena de la Garganta que, desprevenidamente,
traspasamos supra el aparente pradera que nos transportará en pos de una
proclive parcela que superaremos temporalmente con trepadas simples. Nos
apurará la pista perdedora, interrumpida y poco limpia y los peldaños de roca
con los que nos toparemos. Por penúltimo, destreparemos un peldaño de 3 ó 4
metros de amplitud que nos depositará en un promontorio que nos aproximará al
paso con un pronunciado piso en pos de la pirámide. Por cierto, hay que
explorar las preferibles pistas con alguna superficie aérea y en poco espacio
de tiempo, apareceremos en el pico. Propongo que el apeo del pico se disponga
por la misma pista que el progreso. Espero haber sido preclaro, que les
apasione el paseo que he explicado y aquí me despido.
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