CONVIENE FLAGELARSE CON MODERACIÓN
En ocasiones, una palabra mal dicha o mal interpretada, puede dar al traste con lo que podría haber sido el inicio de una larga amistad, un idilio, un gran amor... Aunque lo que voy a decir no sea natural, tampoco es natural prejuzgar. Y como dice el refrán que me acabo de inventar:”Es preferible andar avisado que lamentarlo toda la vida”. Bien, para quedar bien ante los demás, realizando un alarde de humildad, provocando la admiración; consiguiendo con esto que el otro se sienta impulsado a imitarte acusándose a sí mismo o al mundo, se ha de nombrar los defectos del otro como si fueran propios. Por ejemplo: “Si digo que he sido egoísta, el otro seguramente dirá: ¿y quién no?" ¿Lo pillan? Otra posibilidad es que el otro, viendo el ejercicio de autoflagelación que realizas delante de él, se sienta conmovido en sus entrañas y se arroje a salvarte la vida exaltando las virtudes que él cree ver en ti. En este caso, también podría pasar que la persona con la que estás manteniendo la sincera y llana conversación, te aconseje que no te machaques demasiado porque esto podría afectar a tu ya débil autoestima. Con lo cual ya se habría ganado un terreno precioso en el aspecto personal. En fin, amigo, tampoco es conveniente que cargues demasiado las tintas, porque como somos muy dados a las etiquetas, te podrían colgar la de acomplejado.
En ocasiones, una palabra mal dicha o mal interpretada, puede dar al traste con lo que podría haber sido el inicio de una larga amistad, un idilio, un gran amor... Aunque lo que voy a decir no sea natural, tampoco es natural prejuzgar. Y como dice el refrán que me acabo de inventar:”Es preferible andar avisado que lamentarlo toda la vida”. Bien, para quedar bien ante los demás, realizando un alarde de humildad, provocando la admiración; consiguiendo con esto que el otro se sienta impulsado a imitarte acusándose a sí mismo o al mundo, se ha de nombrar los defectos del otro como si fueran propios. Por ejemplo: “Si digo que he sido egoísta, el otro seguramente dirá: ¿y quién no?" ¿Lo pillan? Otra posibilidad es que el otro, viendo el ejercicio de autoflagelación que realizas delante de él, se sienta conmovido en sus entrañas y se arroje a salvarte la vida exaltando las virtudes que él cree ver en ti. En este caso, también podría pasar que la persona con la que estás manteniendo la sincera y llana conversación, te aconseje que no te machaques demasiado porque esto podría afectar a tu ya débil autoestima. Con lo cual ya se habría ganado un terreno precioso en el aspecto personal. En fin, amigo, tampoco es conveniente que cargues demasiado las tintas, porque como somos muy dados a las etiquetas, te podrían colgar la de acomplejado.
LAS VITAMINAS Y DIEGO
Hace tiempo, una señora entró en mi negocio y,después de realizarle lo que ella me pidió, me dijo que le aplicara en la cabeza una vitamina que trajo. He de decir que esta vitamina había que aplicarla con esmero, haciendo particiones en el cabello y con un algodoncito frotarlo para que el producto quedara bien repartido. En total, yo calculo que eché 10 minutos realizando esta labor y haciéndole un masaje. Cuando le fui a cobrar mi servicio, le dije:”Tanto por esto, tanto por lo otro y dos euros por la vitamina”. A lo que, molesta, la señora adujo:”No me parece justo que me cobres la vitamina porque yo la traje”. Y yo le repliqué:”De acuerdo, entonces, la próxima vez que venga me trae usted las tijeras, el secador, el agua en un cubo, los cepillos, el plis y así se ahorrará usted la peluquería, como mi trabajo no vale nada”. Y digo yo que si a esta señora le costaba tanto trabajo comprender que yo como y pago con lo que saco de mi trabajo, ¿cómo se puede esperar que algunos comprendan: que el Papa tiene derecho a enfadarse cuando le zarandean, que estemos hartos de la falta de coherencia de Pedro Sánchez, del teatro político al que estamos asistiendo y de sus consecuencias, que Junqueras salga de la cárcel, que Puigdemont se vaya de rositas, que lo blanco digan que es negro, que lo negro digan que es blanco, que la verdad sea mentira, que la mentira verdad y que donde dijeron digo ahora digan Diego?
Hace tiempo, una señora entró en mi negocio y,después de realizarle lo que ella me pidió, me dijo que le aplicara en la cabeza una vitamina que trajo. He de decir que esta vitamina había que aplicarla con esmero, haciendo particiones en el cabello y con un algodoncito frotarlo para que el producto quedara bien repartido. En total, yo calculo que eché 10 minutos realizando esta labor y haciéndole un masaje. Cuando le fui a cobrar mi servicio, le dije:”Tanto por esto, tanto por lo otro y dos euros por la vitamina”. A lo que, molesta, la señora adujo:”No me parece justo que me cobres la vitamina porque yo la traje”. Y yo le repliqué:”De acuerdo, entonces, la próxima vez que venga me trae usted las tijeras, el secador, el agua en un cubo, los cepillos, el plis y así se ahorrará usted la peluquería, como mi trabajo no vale nada”. Y digo yo que si a esta señora le costaba tanto trabajo comprender que yo como y pago con lo que saco de mi trabajo, ¿cómo se puede esperar que algunos comprendan: que el Papa tiene derecho a enfadarse cuando le zarandean, que estemos hartos de la falta de coherencia de Pedro Sánchez, del teatro político al que estamos asistiendo y de sus consecuencias, que Junqueras salga de la cárcel, que Puigdemont se vaya de rositas, que lo blanco digan que es negro, que lo negro digan que es blanco, que la verdad sea mentira, que la mentira verdad y que donde dijeron digo ahora digan Diego?
CARTA A LOS REYES MAGOS
Queridos Reyes Magos, tengo 10 años y os quiero pedir solo una cosita. A ver:” El otro día mi papá me llevó de excursión a los estrechos de Valloré que están en Aliaga (Teruel), y lo pasamos chupi. En el bus vimos la peli Braveheart ¡es más bonita que pa qué! Sobre todo me encantó aquella escena en la que el rey Eduardo l piernas largas (que era más malo que arrancao), ofrece tierras y poder a unos cuantos nobles a cambio de sumisión. Entonces, William Wallace le contesta:”No, antes tiene que pasar por todas las casas y besarles el trasero a todos los escoceses por tanto años de abusos”. ¡Uf, qué valiente que era! Pues bien, yo lo que quería es que le mandases la peli a todos los que apoyaron al PSOE. Y, sobre todo, al de Teruel. A éste quiero regalarle 7 pelis porque el 7 es un número mágico, a ver si de esta manera se da cuenta de la metedura de pata. Solo quería esto, Reyes Magos porque, como sé que lo vamos a pasar canutas, no quiero abusar. En fin, como les iba diciendo, empezamos a caminar en la presa de Aliaga, y atravesamos unos estrechos preciosos. Tenían unas paredes de roca altísimas y unas pasarelas muy chulas. Después de la caminata, nos fuimos a comer a un restaurante de Alcañiz con los amigos. En fin, Reyes Magos, considero que estar en los estrechos de Valloré es el mejor regalo y con lo de la peli ya estoy servido". ¡Ah! Pondré mantecados, anís, hierba y agua en la chimenea. Recibir un sentido abrazo.
Queridos Reyes Magos, tengo 10 años y os quiero pedir solo una cosita. A ver:” El otro día mi papá me llevó de excursión a los estrechos de Valloré que están en Aliaga (Teruel), y lo pasamos chupi. En el bus vimos la peli Braveheart ¡es más bonita que pa qué! Sobre todo me encantó aquella escena en la que el rey Eduardo l piernas largas (que era más malo que arrancao), ofrece tierras y poder a unos cuantos nobles a cambio de sumisión. Entonces, William Wallace le contesta:”No, antes tiene que pasar por todas las casas y besarles el trasero a todos los escoceses por tanto años de abusos”. ¡Uf, qué valiente que era! Pues bien, yo lo que quería es que le mandases la peli a todos los que apoyaron al PSOE. Y, sobre todo, al de Teruel. A éste quiero regalarle 7 pelis porque el 7 es un número mágico, a ver si de esta manera se da cuenta de la metedura de pata. Solo quería esto, Reyes Magos porque, como sé que lo vamos a pasar canutas, no quiero abusar. En fin, como les iba diciendo, empezamos a caminar en la presa de Aliaga, y atravesamos unos estrechos preciosos. Tenían unas paredes de roca altísimas y unas pasarelas muy chulas. Después de la caminata, nos fuimos a comer a un restaurante de Alcañiz con los amigos. En fin, Reyes Magos, considero que estar en los estrechos de Valloré es el mejor regalo y con lo de la peli ya estoy servido". ¡Ah! Pondré mantecados, anís, hierba y agua en la chimenea. Recibir un sentido abrazo.
HOMENAJE A JOSÉ MANUEL FALCÓN
Una roca blanca de alabastro adorna los canos campos de Villamayor. Frente a la milenaria sabina albar, una nívea piedra está sentada en su trono, mirándola con deseo. Todavía se observan con el apasionamiento de dos jovenzuelos; y se dicen cosas que contar no puedo. Y se guiñan los ojos. Y se tiran cientos de besos. Y quisieran abrazarse y hacerse caricias, pero no pueden hacerlo, ¡qué pena! ¿Verdad? ¡Cuánto lo siento! En su nevado corazón descansa, una pálida placa forjada en el argentino fuego de un reconocimiento a la tenacidad en defensa de la vida y de la naturaleza. Que comienza así diciendo:”A José Manuel Falcón Martín”. Mientras vivía ¡Cuánta pasión! Sola, sobre los alvinos campos esteparios, bajo las lechosas colinas alopécicas, se encuentra la sabina retando al tiempo, ¿estará de mal genio? ¿Por qué fruncirá el ceño? ¿Por qué levantará sus puños desafiando al cielo? ¿Por qué los blandirá al viento? Digo yo que será porque se llevaron a sus hermanos y hermanas hace tiempo. Digo yo que será porque su rostro está surcado de arrugas y no tiene crema nutritiva para sus resecos pechos. ¡Qué pena! ¿Verdad? ¡Cuánto lo siento!
Una roca blanca de alabastro adorna los canos campos de Villamayor. Frente a la milenaria sabina albar, una nívea piedra está sentada en su trono, mirándola con deseo. Todavía se observan con el apasionamiento de dos jovenzuelos; y se dicen cosas que contar no puedo. Y se guiñan los ojos. Y se tiran cientos de besos. Y quisieran abrazarse y hacerse caricias, pero no pueden hacerlo, ¡qué pena! ¿Verdad? ¡Cuánto lo siento! En su nevado corazón descansa, una pálida placa forjada en el argentino fuego de un reconocimiento a la tenacidad en defensa de la vida y de la naturaleza. Que comienza así diciendo:”A José Manuel Falcón Martín”. Mientras vivía ¡Cuánta pasión! Sola, sobre los alvinos campos esteparios, bajo las lechosas colinas alopécicas, se encuentra la sabina retando al tiempo, ¿estará de mal genio? ¿Por qué fruncirá el ceño? ¿Por qué levantará sus puños desafiando al cielo? ¿Por qué los blandirá al viento? Digo yo que será porque se llevaron a sus hermanos y hermanas hace tiempo. Digo yo que será porque su rostro está surcado de arrugas y no tiene crema nutritiva para sus resecos pechos. ¡Qué pena! ¿Verdad? ¡Cuánto lo siento!
LOS INCONVENIENTES DE DECIR:" ¡AY!"
Comprobado: tener estudios no te vacuna contra la estupidez. El otro día un señor me pisó el dedo gordo del pie. Yo le dije:” ¡Ay!" Y el señor me contestó que no usaba la empatía. Después vino otro güey y volvió a repetirme lo de la empatía, con respecto al pisador; argumentando que este pobre hombre lo había pasado muy mal en la vida. Y añadió que si me quejaba, era porque yo era del mismo gremio que el que me amorató el dedo. Yo le dije que haberlo pasado mal en la vida no daba carta blanca para atropellar, porque de aquí nadie se va sin recibir su ración. Porque, de ser así, habría que justificar todo los delitos, incluido el de genocidio, la violación, la pederastia, etc. En fin, entre usted y yo, la diferencia que existe entre cualquier Hitler y el que me estrujó mi querido dedo gordo del pie, es que al que me lo aplastó le ampara lo políticamente correcto. Y estos otros delincuentes están masivamente reconocidos y condenados. Y como para pensar por uno mismo hace falta testiculina, además de alguna neurona, lo más económico es sumarse al carro no sea que se produzca un corto circuito neuronal.
Comprobado: tener estudios no te vacuna contra la estupidez. El otro día un señor me pisó el dedo gordo del pie. Yo le dije:” ¡Ay!" Y el señor me contestó que no usaba la empatía. Después vino otro güey y volvió a repetirme lo de la empatía, con respecto al pisador; argumentando que este pobre hombre lo había pasado muy mal en la vida. Y añadió que si me quejaba, era porque yo era del mismo gremio que el que me amorató el dedo. Yo le dije que haberlo pasado mal en la vida no daba carta blanca para atropellar, porque de aquí nadie se va sin recibir su ración. Porque, de ser así, habría que justificar todo los delitos, incluido el de genocidio, la violación, la pederastia, etc. En fin, entre usted y yo, la diferencia que existe entre cualquier Hitler y el que me estrujó mi querido dedo gordo del pie, es que al que me lo aplastó le ampara lo políticamente correcto. Y estos otros delincuentes están masivamente reconocidos y condenados. Y como para pensar por uno mismo hace falta testiculina, además de alguna neurona, lo más económico es sumarse al carro no sea que se produzca un corto circuito neuronal.
EL LARGO CAMINO HACIA UNO MISMO
−Papá, ¿qué es la fe?
−Hijo, fe es creer en lo que no se ve.
−Pero, papá, si tú me dijeras que has visto a un burro volar, ¿por qué te tengo que creerte?
−Hijo, yo nunca te diría que los burros vuelan, porque eres mi hijo y yo no te quiero engañar. Pero, si yo te dijera que para ir a Barcelona caminando, hay que coger la Avd. Cataluña y atender a las señales y carteles que te vayas encontrando a tu paso, ¿creerás en mí?
− ¡Hombre! Pues claro que te creeré porque eres mi padre y yo confío en ti. Yo confió en que quieres lo mejor para mí y no me vas a mentir.
−Muy bien dicho: a pesar de que nunca fuiste a Barcelona, confías en que yo te quiero y quiero lo mejor para ti, que eres mi hijo. Quiere esto decir que tienes fe en mi. Pero, una vez realices el trayecto y veas que tu padre tenía razón, ya no necesitarás tener fe en mí en ese sentido porque será una experiencia vivida. Será algo imborrable y no habrá cuervo que se coma esa semilla. Yo solo quiero que realices ese viaje. ¿Me pillas?
−Papá, ¿qué es la fe?
−Hijo, fe es creer en lo que no se ve.
−Pero, papá, si tú me dijeras que has visto a un burro volar, ¿por qué te tengo que creerte?
−Hijo, yo nunca te diría que los burros vuelan, porque eres mi hijo y yo no te quiero engañar. Pero, si yo te dijera que para ir a Barcelona caminando, hay que coger la Avd. Cataluña y atender a las señales y carteles que te vayas encontrando a tu paso, ¿creerás en mí?
− ¡Hombre! Pues claro que te creeré porque eres mi padre y yo confío en ti. Yo confió en que quieres lo mejor para mí y no me vas a mentir.
−Muy bien dicho: a pesar de que nunca fuiste a Barcelona, confías en que yo te quiero y quiero lo mejor para ti, que eres mi hijo. Quiere esto decir que tienes fe en mi. Pero, una vez realices el trayecto y veas que tu padre tenía razón, ya no necesitarás tener fe en mí en ese sentido porque será una experiencia vivida. Será algo imborrable y no habrá cuervo que se coma esa semilla. Yo solo quiero que realices ese viaje. ¿Me pillas?
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