PARA
VIVIR, ESCRIBIR
Hoy, no sé porqué, he recordado la primera vez que recibí un premio literario. Fue en el Centro Cívico de los Incrédulos de Casa Blanca en Zaragoza. Era un día cualquiera. El cartero me dejó una carta en la que venía una invitación al fallo del Certamen Literario al que meses antes me había presentado. Saqué del sobre dicha hoja y cayó al suelo una tarjeta. Mientras volaba, me di cuenta de que por la parte de atrás tenía un texto escrito a boli. Cogí la tarjeta y, al leer dicho texto, lloré de emoción... Hoy, no sé porqué, he pensado en que en una carrera de atletismo, el que llega primero gana. Pero en un concurso literario no es así. Los criterios en los que se basa el jurado para elegir al ganador son subjetivos. Es posible haber presentado el mismo trabajo en 100 certámenes y no haber ganado nada; y al que hace 101, salir vencedor. Hoy, no sé porqué, he pensado que los premios son importantes porque vamos heridos en la autoestima. Pero, aunque los reconocimientos son importantes, opino que todo carece de importancia comparado con lo que la escritura me aportó desde el momento en que empecé a escribir: me puso una tirita en mi herida, me brindó compañía, amor, comprensión, ternura, pasión, aventura, desahogo, me recogió de la calle, me dio un hogar, una patria… Y muchas cosas más que me dejo en el tintero. Aunque todo tiene importancia ¿qué es un premio comparado con todo esto? ¡Escribe!
Hoy, no sé porqué, he recordado la primera vez que recibí un premio literario. Fue en el Centro Cívico de los Incrédulos de Casa Blanca en Zaragoza. Era un día cualquiera. El cartero me dejó una carta en la que venía una invitación al fallo del Certamen Literario al que meses antes me había presentado. Saqué del sobre dicha hoja y cayó al suelo una tarjeta. Mientras volaba, me di cuenta de que por la parte de atrás tenía un texto escrito a boli. Cogí la tarjeta y, al leer dicho texto, lloré de emoción... Hoy, no sé porqué, he pensado en que en una carrera de atletismo, el que llega primero gana. Pero en un concurso literario no es así. Los criterios en los que se basa el jurado para elegir al ganador son subjetivos. Es posible haber presentado el mismo trabajo en 100 certámenes y no haber ganado nada; y al que hace 101, salir vencedor. Hoy, no sé porqué, he pensado que los premios son importantes porque vamos heridos en la autoestima. Pero, aunque los reconocimientos son importantes, opino que todo carece de importancia comparado con lo que la escritura me aportó desde el momento en que empecé a escribir: me puso una tirita en mi herida, me brindó compañía, amor, comprensión, ternura, pasión, aventura, desahogo, me recogió de la calle, me dio un hogar, una patria… Y muchas cosas más que me dejo en el tintero. Aunque todo tiene importancia ¿qué es un premio comparado con todo esto? ¡Escribe!
¿QUIÉN
MIRARÁ PARA ATRÁS SI DIGO:"ENCUBRIR?
No se vayan a pensar que al pronunciar el verbo encubrir, estoy insinuando algo sobre la pederastia en el clero. Solo es porque he encontrado esta información y quería compartirla. Dice así: “¿A qué nos referimos con intervención posterior a la comisión del delito que se encubre? Se puede intervenir auxiliando a los autores o cómplices para que se beneficien del provecho, producto o precio del delito, sin que en ningún caso el ánimo de lucro sea propio. Se puede intervenir ocultando o alterando el cuerpo, efectos o instrumentos de un delito para impedir el descubrimiento del mismo. Y, finalmente, se puede ayudar a los presuntos responsables del delito a eludir la investigación de la autoridad. Las actuaciones descritas se regulan en el Código Penal, en los artículos 451 a 454 del mismo. Los dos primeros hechos que revisten carácter de delito de encubrimiento serán sancionados con la pena de prisión de seis meses a tres años mientras que, para el último caso, además de esta pena de prisión, se impondrá la inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de dos a cuatro años si el delito encubierto fuere menos grave, y la de inhabilitación absoluta por tiempo de seis a doce años si fuera grave. Cabe destacar, y parece obvio, que la pena impuesta por el delito de encubrimiento, en ningún caso puede ser superior a la impuesta por el delito que se encubre."
No se vayan a pensar que al pronunciar el verbo encubrir, estoy insinuando algo sobre la pederastia en el clero. Solo es porque he encontrado esta información y quería compartirla. Dice así: “¿A qué nos referimos con intervención posterior a la comisión del delito que se encubre? Se puede intervenir auxiliando a los autores o cómplices para que se beneficien del provecho, producto o precio del delito, sin que en ningún caso el ánimo de lucro sea propio. Se puede intervenir ocultando o alterando el cuerpo, efectos o instrumentos de un delito para impedir el descubrimiento del mismo. Y, finalmente, se puede ayudar a los presuntos responsables del delito a eludir la investigación de la autoridad. Las actuaciones descritas se regulan en el Código Penal, en los artículos 451 a 454 del mismo. Los dos primeros hechos que revisten carácter de delito de encubrimiento serán sancionados con la pena de prisión de seis meses a tres años mientras que, para el último caso, además de esta pena de prisión, se impondrá la inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de dos a cuatro años si el delito encubierto fuere menos grave, y la de inhabilitación absoluta por tiempo de seis a doce años si fuera grave. Cabe destacar, y parece obvio, que la pena impuesta por el delito de encubrimiento, en ningún caso puede ser superior a la impuesta por el delito que se encubre."
LAs
OPINIONES Y SUS ANTÍDOTOS
−Papá, el filósofo Gustavo Bueno decía que no tenía opiniones.
−.A ver, una opinión es un Idea, juicio o concepto que se tiene sobre alguien o algo. Y un argumento es un razonamiento empleado para demostrar algo. Gustavo Bueno decía que una opinión no valía nada sin un argumento al lado.
−No lo entiendo.
−Sí, hijo, las opiniones son como el trasero, que cada cual tiene uno. Creemos que lo que pensamos es lo que somos, por eso la gente se enfada si les dices que su idea es estúpida. Pero hoy puedes seguir la dieta mediterránea y mañana ser vegano, pero tú seguirás siendo el mismo. La opinión es una forma hipócrita de parar de pensar que tiene que ver más con rendirse que con la curiosidad. ¿Qué sería de nosotros si en el pasado la ciencia se hubiera parado por la opinión que se tenía entonces de las enfermedades, de los astros, de la filosofía, del mundo en general.?
− ¿Y cómo puedo fundamentar mi criterio, papá?
−Leyendo y razonando por ti mismo lo que dijeron otros sobre el tema que te inquieta, hijo. Pero sin radicalizarse: las ideas están al servicio del hombre, no al revés.
−Papá, el filósofo Gustavo Bueno decía que no tenía opiniones.
−.A ver, una opinión es un Idea, juicio o concepto que se tiene sobre alguien o algo. Y un argumento es un razonamiento empleado para demostrar algo. Gustavo Bueno decía que una opinión no valía nada sin un argumento al lado.
−No lo entiendo.
−Sí, hijo, las opiniones son como el trasero, que cada cual tiene uno. Creemos que lo que pensamos es lo que somos, por eso la gente se enfada si les dices que su idea es estúpida. Pero hoy puedes seguir la dieta mediterránea y mañana ser vegano, pero tú seguirás siendo el mismo. La opinión es una forma hipócrita de parar de pensar que tiene que ver más con rendirse que con la curiosidad. ¿Qué sería de nosotros si en el pasado la ciencia se hubiera parado por la opinión que se tenía entonces de las enfermedades, de los astros, de la filosofía, del mundo en general.?
− ¿Y cómo puedo fundamentar mi criterio, papá?
−Leyendo y razonando por ti mismo lo que dijeron otros sobre el tema que te inquieta, hijo. Pero sin radicalizarse: las ideas están al servicio del hombre, no al revés.
LA ESCOBA
DE LAS BRUJAS
Las brujas elaboraban con el cornezuelo, la Belladona, el Beleño, la Mandrágora, el Estramonio, etc., las drogas que utilizaban en sus aquelarres. Ésta pócima era sencillamente letal si se la consumía por vía oral; y en los pocos casos en los que el consumo no producía la muerte venía acompañado por toda clase de efectos indeseables, como vómitos, pérdida de conocimiento y espantosas pústulas y granos, que desde luego podían ser utilizados como prueba irrefutable de haber participado en prácticas paganas. Para el siglo XIV las brujas ya habían descubierto una forma de emplear estas pócimas sin padecer sus endiablados efectos secundarios. En vez de consumirlas oralmente, las absorbían a través de la piel, es decir, empleándola como ungüento o crema. Solo se la aplicaban en las áreas más receptivas y sensibles del cuerpo, como por ejemplo, las axilas y las membranas mucosas de los genitales... Fue así que las brujas aprovecharon las propiedades psicoactivas de sus pócimas, desde entonces conocidas como ungüentos de vuelo (flying ointments); y qué mejor forma de aplicarlas sobre la mucosa vaginal que mediante un elemento fálico, símbolo de la opresión y la reducción de la mujer a la servidumbre del hogar, ahora transformado en vehículo de liberación, de libertad sexual, de la posibilidad de volar. En el crepúsculo de la noche del sabbath, las brujas untaban los palos de sus escobas con estas terribles pócimas, montaban sobre ellas y realizaban lo que a todas luces aparece como un tipo de masturbación ritual, si es que efectivamente existe otra clase.
Las brujas elaboraban con el cornezuelo, la Belladona, el Beleño, la Mandrágora, el Estramonio, etc., las drogas que utilizaban en sus aquelarres. Ésta pócima era sencillamente letal si se la consumía por vía oral; y en los pocos casos en los que el consumo no producía la muerte venía acompañado por toda clase de efectos indeseables, como vómitos, pérdida de conocimiento y espantosas pústulas y granos, que desde luego podían ser utilizados como prueba irrefutable de haber participado en prácticas paganas. Para el siglo XIV las brujas ya habían descubierto una forma de emplear estas pócimas sin padecer sus endiablados efectos secundarios. En vez de consumirlas oralmente, las absorbían a través de la piel, es decir, empleándola como ungüento o crema. Solo se la aplicaban en las áreas más receptivas y sensibles del cuerpo, como por ejemplo, las axilas y las membranas mucosas de los genitales... Fue así que las brujas aprovecharon las propiedades psicoactivas de sus pócimas, desde entonces conocidas como ungüentos de vuelo (flying ointments); y qué mejor forma de aplicarlas sobre la mucosa vaginal que mediante un elemento fálico, símbolo de la opresión y la reducción de la mujer a la servidumbre del hogar, ahora transformado en vehículo de liberación, de libertad sexual, de la posibilidad de volar. En el crepúsculo de la noche del sabbath, las brujas untaban los palos de sus escobas con estas terribles pócimas, montaban sobre ellas y realizaban lo que a todas luces aparece como un tipo de masturbación ritual, si es que efectivamente existe otra clase.
ENSAYO
SOBRE LA DOBLE MORAL
Cuando se quebranta una ley, se infringen todas. Porque, en ese momento se pierde toda la autoridad moral. ¿Qué lecciones de moral podría dar, por ejemplo, un pederasta, verdad? Voy a dar algunos ejemplos para ilustrar lo que quiero decir: tenemos la irregular alarma que estos casos suscitan en la sociedad, en los familiares de estos niños, en la forma en la que la ley actúa, en la resignación con que se reciben estas noticias aduciendo que "con la Iglesia hemos topado". Ahí tenemos el caso de Michael Jackson, del clero, del silencio cómplice de la Iglesia, de los Boys Scouts... Qué son estos casos comparados con el alboroto que se armó con La Manada, ¡nada que ver! No voy a entrar en juicios de valor sobre si la violación sucesiva y prolongada durante años de un niño a manos de su monitor, del cura o de aquel que soborna a sus padres para que callen, es más grave que la violación de una persona adulta por cinco individuos en una noche de San Fermín, eso se lo voy a dejar a usted. Pero lo que me parece intolerable es que haya cientos de niños violados y sus violadores sigan en la calle. En fin, no me extraña que los seminarios estén vacíos Según creo, la inconsciencia del mal puede ser una circunstancia atenuante. Pero una vez se es consciente, ya no hay excusa posible.
Cuando se quebranta una ley, se infringen todas. Porque, en ese momento se pierde toda la autoridad moral. ¿Qué lecciones de moral podría dar, por ejemplo, un pederasta, verdad? Voy a dar algunos ejemplos para ilustrar lo que quiero decir: tenemos la irregular alarma que estos casos suscitan en la sociedad, en los familiares de estos niños, en la forma en la que la ley actúa, en la resignación con que se reciben estas noticias aduciendo que "con la Iglesia hemos topado". Ahí tenemos el caso de Michael Jackson, del clero, del silencio cómplice de la Iglesia, de los Boys Scouts... Qué son estos casos comparados con el alboroto que se armó con La Manada, ¡nada que ver! No voy a entrar en juicios de valor sobre si la violación sucesiva y prolongada durante años de un niño a manos de su monitor, del cura o de aquel que soborna a sus padres para que callen, es más grave que la violación de una persona adulta por cinco individuos en una noche de San Fermín, eso se lo voy a dejar a usted. Pero lo que me parece intolerable es que haya cientos de niños violados y sus violadores sigan en la calle. En fin, no me extraña que los seminarios estén vacíos Según creo, la inconsciencia del mal puede ser una circunstancia atenuante. Pero una vez se es consciente, ya no hay excusa posible.
“¡MÁS
POBRE QUE UN MAESTRO DE ESCUELA!”
“Un frío día de diciembre de 1951, doña Josefina obtuvo el nombramiento, y como estaban las vacaciones de Navidad por medio, tomó posesión de la escuela de Basarán (Sobrepuerto), veintitrés días después. Doña Josefina nació en La Unión (Murcia) en 1911. Se hizo Maestra de Primera Enseñanza en 1932, durante la República, cuando el Director General de Enseñanza Primaria era Rodolfo Llopis. A los veintidós años ejerció como interina en su primera escuela cerca de su pueblo. Situación en la que siguió en doce escuelas más, y en una como sustituta, antes de ser nombrada para Basarán, como maestra propietaria rural. Fuera como fuese, en Basarán se quedó, soportando las largas noches del invierno oscense de montaña. Al final de enero de 1952, la Sección Administrativa de Primera Enseñanza le pidió algunos certificados que faltaban en su expediente, pero contestó que no los podía enviar porque había un metro de nieve, y los caminos estaban cerrados. Su padre, en esta ocasión, se encargó de hacerle algunos trámites, y escribió una carta, al Delegado, comunicando que su hija no podía certificar el cese de una de las escuelas en la que ejerció en 1939, puesto que al liberarse la zona, automáticamente cesaron todas las maestras interinas, y a ninguna certificaron el cese, ya que cuando tomaron posesión las nuevas autoridades, y nombraron las juntas pertinentes, no quisieron intervenir en los asuntos anteriores a su nombramiento. Así que a las dificultades de las comunicaciones y de la climatología, se añadían las exigencias burocráticas, y las consecuencias de una guerra, en la que los servicios interinos prestados no servían para méritos del currículo. Y se dispuso llevar a la práctica el modelo de distribución de tiempo y trabajo en una escuela mixta. Mientras pasaban los días sin cobrar, haciendo su situación más incómoda.” Vayan estas letras como un modesto homenaje a todos los maestros que, como doña Josefina, se dejaron la piel por los pueblos españoles de la postguerra.
“Un frío día de diciembre de 1951, doña Josefina obtuvo el nombramiento, y como estaban las vacaciones de Navidad por medio, tomó posesión de la escuela de Basarán (Sobrepuerto), veintitrés días después. Doña Josefina nació en La Unión (Murcia) en 1911. Se hizo Maestra de Primera Enseñanza en 1932, durante la República, cuando el Director General de Enseñanza Primaria era Rodolfo Llopis. A los veintidós años ejerció como interina en su primera escuela cerca de su pueblo. Situación en la que siguió en doce escuelas más, y en una como sustituta, antes de ser nombrada para Basarán, como maestra propietaria rural. Fuera como fuese, en Basarán se quedó, soportando las largas noches del invierno oscense de montaña. Al final de enero de 1952, la Sección Administrativa de Primera Enseñanza le pidió algunos certificados que faltaban en su expediente, pero contestó que no los podía enviar porque había un metro de nieve, y los caminos estaban cerrados. Su padre, en esta ocasión, se encargó de hacerle algunos trámites, y escribió una carta, al Delegado, comunicando que su hija no podía certificar el cese de una de las escuelas en la que ejerció en 1939, puesto que al liberarse la zona, automáticamente cesaron todas las maestras interinas, y a ninguna certificaron el cese, ya que cuando tomaron posesión las nuevas autoridades, y nombraron las juntas pertinentes, no quisieron intervenir en los asuntos anteriores a su nombramiento. Así que a las dificultades de las comunicaciones y de la climatología, se añadían las exigencias burocráticas, y las consecuencias de una guerra, en la que los servicios interinos prestados no servían para méritos del currículo. Y se dispuso llevar a la práctica el modelo de distribución de tiempo y trabajo en una escuela mixta. Mientras pasaban los días sin cobrar, haciendo su situación más incómoda.” Vayan estas letras como un modesto homenaje a todos los maestros que, como doña Josefina, se dejaron la piel por los pueblos españoles de la postguerra.
DON TIRSO
RAMÓN Y SAN ÚRBEZ
De miércoles a jueves de 15:00 a 19:00; y fines de semana de 15:00 a 19::00, don Tirso Ramón, natural de Nocito, ejerce de guía turístico en la ermita de San Úrbez, sito en Nocito (Huesca). Este fin de semana nos izamos por el río Guatizalema que por el barranco de la Pillera se arría, hasta la Badina del Estañonero: una poza de ojos profundos de color esmeralda, de fresco mirar y lozana piel. Allí comimos, allí disfrutamos y de allí nos llevamos lo mejor: los momentos vividos. Después nos infiltramos en el Brazo de Mar de aguas subterráneas, en la cuna de la fuente de Fuendeguaril, en el lecho de un río seco, en las Cañatas, en las Avelladas, por el desvío hacia Petreñales, por el collado de Posento, por la meseta del Tozal de Cañatas y en Bentué de Nocito nos refrescamos en la fuente de la Rana. Y de allí a San Úrbez donde tuvimos el enorme placer de conocer a don Tirso. Él nos invitó a viajar en el tiempo, a sumergirnos en la historia de la ermita, del Santo, de Justo y Pastor, de la Guerra Civil y sus saqueos, de las romerías, de las gentes del lugar y sus tradiciones…También nos explicó que esta iniciativa de la Comarca de “Puertas Abiertas” había quedado finalista en los Vll Premios “Edén” de destinos europeos de excelencia como modelo de intervención turística cultural sostenible en territorios afectados por la despoblación. En fin, recomiendo a todo el mundo, no solo la ruta senderista que hicimos, sino la oportunidad de conocer a don Tirso y sus suculentas explicaciones.
De miércoles a jueves de 15:00 a 19:00; y fines de semana de 15:00 a 19::00, don Tirso Ramón, natural de Nocito, ejerce de guía turístico en la ermita de San Úrbez, sito en Nocito (Huesca). Este fin de semana nos izamos por el río Guatizalema que por el barranco de la Pillera se arría, hasta la Badina del Estañonero: una poza de ojos profundos de color esmeralda, de fresco mirar y lozana piel. Allí comimos, allí disfrutamos y de allí nos llevamos lo mejor: los momentos vividos. Después nos infiltramos en el Brazo de Mar de aguas subterráneas, en la cuna de la fuente de Fuendeguaril, en el lecho de un río seco, en las Cañatas, en las Avelladas, por el desvío hacia Petreñales, por el collado de Posento, por la meseta del Tozal de Cañatas y en Bentué de Nocito nos refrescamos en la fuente de la Rana. Y de allí a San Úrbez donde tuvimos el enorme placer de conocer a don Tirso. Él nos invitó a viajar en el tiempo, a sumergirnos en la historia de la ermita, del Santo, de Justo y Pastor, de la Guerra Civil y sus saqueos, de las romerías, de las gentes del lugar y sus tradiciones…También nos explicó que esta iniciativa de la Comarca de “Puertas Abiertas” había quedado finalista en los Vll Premios “Edén” de destinos europeos de excelencia como modelo de intervención turística cultural sostenible en territorios afectados por la despoblación. En fin, recomiendo a todo el mundo, no solo la ruta senderista que hicimos, sino la oportunidad de conocer a don Tirso y sus suculentas explicaciones.
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