viernes, 10 de enero de 2020


¡UNA PESETA DE AMISTAD, POR FAVOR!
−Papá, si la sociedad viniera a tu consulta, ¿tú que le recetarías?
−Yo le recetaría una caja de pastillas "Amor de sí" para el miedo...
−A ver, explícame eso, papá.
−Yo opino que el miedo es el origen de todos los problemas. Verás:”Queremos un puesto seguro porque tenemos miedo al futuro. Tenemos miedo a hablar porque tenemos miedo a que nos echen del trabajo, nos marginen los compañeros, perdamos amigos, etc. Hacemos la separación de bienes porque tenemos miedo de que nuestra pareja se quede con todo. Miedo a la vida. Y así podría seguir”...
−Papá, ¿tú crees que el motor de todos los delitos es el miedo?
−Sí, el temor es padre del mal. Y la alegría, la madre del bien. Creo que de ahí provienen las tribus de cualquier tipo: buscamos protección porque tenemos miedo a estar solos. Vamos por la vida con los ojos asustados, los dientes apretados y las armas dispuestas para la luchar por la vida. ¿Tú crees que alguien que va a luchar puede sentir alegría?
−Papá, pero, esas pastillas no te salvan de la violencia del otro.
−Está claro, pero te salvan de la esclavitud.
ELOGIO DEL SUFRIMIENTO
A nadie le gusta estar enfermo. La vida es una lucha constante para ganarles la partida al dolor y a la enfermedad, para ganarle a la muerte; sin embargo, las enfermedades, así como las malas experiencias, nos pueden revelar ciertos secretos. Después de experimentar el propio dolor, somos capaces de sentir el ajeno. La compasión aparece, se activa en nosotros, pero luego se expande y cobija a los desamparados del mundo. En este sentido, dice un refrán:"No hay mal que por bien no venga". Y Ciorán dijo:”La decadencia y la enfermedad suelen llevarnos a la lucidez. El que no ha sufrido no te puede contar nada que se pueda considerar intenso”. Y Peter Kingsley asegura:"El primer paso hacia la sabiduría es "morir antes de morir". Y Jean-Paul Sartre aseveró:”el sufrimiento se justifica en cuanto se convierte en la materia prima de la belleza”. Eclesiastés aduce:”Es mejor ir a un funeral que ir a una fiesta. Porque en el entierro recapacitamos, mientras que en la fiesta nos emborrachamos”. Para Jung y Nietzsche, el árbol debe tener sus raíces en la profundidad de las sombras para que crezca alto. Para el ensayista Richard Luecke el sufrimiento es un modo de expresión orientado a satisfacer necesidades emocionales. Y para Lord Byron, Edgar Allan Poe, Ernest Hemingway o la propia Frida Kahlo, el dolor encuentra en el arte un refugio muy catártico.
EL OTRO ES MI ESPEJO
Buda dijo:“Todo lo que te molesta de otros seres, es solo una proyección de lo que no has resuelto de ti mismo”. Es decir, que se trata de un aspecto en ti mismo que tienes la oportunidad de revisar y cambiar, algo que puedes resolver para que te deje de molestar. En psicología se llama: proyección. Es un mecanismo que utilizamos para no hacernos cargo de esos aspectos que negamos como propios y que juegan en nuestra contra al trasladarlos al otro y nos impide mejorar, ya que si lo trasladamos al otro es más fácil que sintamos rabia. ¿Cómo puedes aceptar lo que te molesta?: “Aceptándote a ti mismo, sobre todo aquello de ti que ya no puedas mejorar. Sin juzgar a los demás, debes intentar aceptar que no sois iguales. Conectando contigo mismo sin interpretar ni suponer. Realizando actividades de meditación. Atrévete a mostrar cómo eres, todos tenemos defectos y virtudes. Tanto lo problemático como lo que valoras en el otro es lo que reconoces en ti. Carl Jung decía: “Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma”.
FELICITACIONES AL ÁRBITRO
Siento una alta, larga, ancha y ajena vergüenza. Cuando he leído la noticia de la suspensión del partido del Rayo-Albacete, he sentido algo así como un cóctel de sentimientos encontrados: "En primer lugar, he sentido unas incontrolables ganas de vomitar; en segundo lugar, unas inconmensurables ansias de pedir disculpas; y en tercer lugar, una desaforada hambre de felicitar". La desmesurada vergüenza y las ganas de potar son debidas al denigrante comportamiento, espero que de unos cuantos energúmenos, que insultaban al jugador Zozulia. Las desmedidas ganas de pedir disculpas proceden del lamentable proceder, quiero pensar, de unos cuantos exaltados compatriotas míos. Y por fin, la gigantesca hambre por felicitar me nace de lo que me reconcilia con el género humano: la valentía. Gracias Sr. árbitro por su gesto. A ver, mi bochorno llega a tal punto, que si mi sistema digestivo albergara la más mínima sospecha de que los insultos no procedían de un grupo reducido de espectadores, tengan la seguridad de que me abriría el abdomen de parte a parte y pondría mis vísceras en lo alto de la peña La Caixa que está en Valderrobres (Matarraña), para que se las comiesen los buitres que rondan por allí, ¡quedan avisados!.
UN PASEO POR LA SIERRA DE ARMANTES
Frente a la majestuosa villa de Torralba de Ribota (Zaragoza), en las fecundas tierras de la Sierra de Armantes, don Pedro I de Castilla y don Pedro IV de Aragón con sus respectivas tropas, se disputaban este fin de semana las fronteras y posesión del estratégico Reino de Murcia. Mas, a las 9:12 descabalgamos de nuestra montura y, mientras nuestra hueste almorzaba un par de huevos fritos con chorizo en la posada donde tal vez yantó Cervantes, Luis y yo fuimos a la Torre de Torralba para preparar la estrategia a seguir. Dicha torre está junto a la Iglesia fortaleza de San Félix que es de carácter defensivo y presenta el estilo mudéjar aragonés en toda su pureza. Una vez diseñada la táctica minuciosamente, con sigilo fuimos reptando por los barrancos de la Ribota y del Castillo para eludir la cruenta escaramuza que allí tenía lugar: hacer senderismo conlleva riesgos. Llegamos hasta los pies del Cerro de la Cruz con el cuerpo desecho de pupas y tomamos al asalto el collado de los Castillos. A nuestros pies se perfilaba un paisaje de encantados castillos devorados por milenarias montañas. Almenas coronadas por plataformas rocosas. Paredes taladradas por el viento. Cañones labrados por el arado de los dos corceles blancos del agua: tormenta y diluvio. Lienzos al oleo de tierra marrón y verde cuadriculaban el horizonte soriano-aragonés. Y en la cima, La Cruz de Armantes presidiendolo todo; gota a gota, verso a verso el paisaje iba anegando nuestros maravillados ojos, hasta que quedaron inundados de su portentosa poesía.
CARTA ABIERTA A LA NAVIDAD
Queridas Navidades pasadas, os escribo para deciros que os echo mucho de menos, fuisteis tan buenas conmigo. ¿Sabéis? Tengo que contaros una noticia estupenda. Veréis: "Hace poco hice una recopilación de mis mejores poesías. Bueno, para ser sincero, he de decir que tomé como referencia aquellas que tenían más aceptación en los recitales a los que me presentaba. Bien, las mandé a varias editoriales de toda España y, ¡bingo! Hubo una a la que le gustaron y quieren publicarlas en un libro que se llamará "99 poesías y un monólogo desesperado", ¿no os parece estupendo? El título lo elegí yo, ¡ya! Ya sé que es un guiño a Pablo Neruda, pero no creo que se enfade el hombre. Este libro está dedicado a mis padres y saldrá en unos dos meses”. No se lo digáis a nadie, ¿vale? Que quede esto entre nosotros:” Tengo la intención de notificar la noticia a los periódicos para ver si me pueden echar un cable con la publicidad. Es que como soy un escritor novel, no tengo el mismo tirón que los consagrados”. Bueno, y si vosotras tenéis influencia con Papá Noel, Los Reyes Magos, el niño Jesús o cualquier otro, os estaría muy agradecido... Bueno, Navidad, te deseo que pases una Feliz Navidad y un próspero año nuevo, ¡uy, qué redundancia, ¿no?! ¡Jejejeje!
EL DÍA DESPUÉS…
Eran las 9:15 del 23 de diciembre del 2019. Era que estaba desayunando en el bar que hay frente a mi medio de vida. Miré la portada del periódico y vi a gente que reía. Pasé a la segunda página y también, gente que reía ¡oye! Seguidamente pasé a la tercera página y, ¡puf! Más gente que reía, me dije. Suspiré profundamente, con profusión mojé el pulgar e índice de mi mano derecha. De tal modo los humedecí que, sin poderlo evitar, cayeron de mi boca un torrente de gotas de saliva que mojaron completamente el periódico. Éste quedó convertido en una masa compacta de papel mojado. Lo miré con detenimiento y me dije: “¡Uy, parece que mis glándulas salivares se han excedido un poco!” Inmediatamente fui a comprar otro periódico al kiosco, no sin antes pedir a la dueña del bar una rodilla, una fregona y un cubo para secar la mesa y el suelo de mis espumarajos. De vuelta en el bar, cogí toda la fuerza que pude, suspiré y me susurré para mis adentros:”Mientras haya trabajo, hambre no faltará”. Como decía, saqué fuerzas de flaqueza y pasé a la cuarta, a la quinta, a la sexta y así hasta la decimotercera página. En todas ellas vi a gente que se reía y reía y me dije:” ¡Ánimo, Venancio, no desfallezcas. Lo importante es la salud, nada más ¡Uf! Que duro es que no te toque un duro, oye!”

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