MICRORRELATO:
EL TREN
Se llamaba Marifé. La conocí en el tren. Yo lo cogí en Premiá de Mar. Al verla sola, decidí sentarme frente a ella. Tenía una falda corta, por eso cruzaba las piernas. No llevaba bragas. Cuando cambiaba de postura, me dejaba disfrutar de sus misterios. Sus senos generosos se adivinaban detrás de la ligera blusa. Después de intercambiar algunas palabras, me senté a su lado y puse mi mano entre sus muslos. Ella se abrió. Mi mano fue a buscar su mojada fruta…
Se llamaba Marifé. La conocí en el tren. Yo lo cogí en Premiá de Mar. Al verla sola, decidí sentarme frente a ella. Tenía una falda corta, por eso cruzaba las piernas. No llevaba bragas. Cuando cambiaba de postura, me dejaba disfrutar de sus misterios. Sus senos generosos se adivinaban detrás de la ligera blusa. Después de intercambiar algunas palabras, me senté a su lado y puse mi mano entre sus muslos. Ella se abrió. Mi mano fue a buscar su mojada fruta…
¿SOLO
SOMOS MENTE?
¿Una nube es una nube? Dicen los que saben que lo real es lo que existe efectivamente. Y existir es tener una persona o una cosa realidad fuera de la mente. Pero, fuera de la mente ¿hay algo? Descartes lo duda. No obstante, según el solipsismo dice que solo existe o solo puede ser conocido el propio yo. Sin embargo, en la filosofía védica se acuñó la palabra Ahamkara, palabra compuesta de Aham, que significa “yo” y kara que designa todo aquello que ha sido creado. El yo sería una construcción ilusoria que aísla al sujeto de su entorno haciéndole creer que tiene una autonomía que no es real. Como dice la psicóloga británica Susan Blackmore, la palabra ilusión no significa que no exista, existe como fruto de la actividad cerebral que al parecer genera esa ilusión en nuestro propio beneficio. Y Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología del Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona, asegura que “la manera que tiene el cerebro humano de entender y manejar el mundo consiste en crear ilusiones”, pero unas ilusiones que nos ayudan a sobrevivir. Por eso, David Bohm, se preguntaba:”Si solo conocemos nuestra propia mente ¿cómo podemos separarla de nuestros pensamientos? Y yo me pregunto: “Cuando el Alzheimer se apodera de nosotros, ¿desaparecemos?”
¿Una nube es una nube? Dicen los que saben que lo real es lo que existe efectivamente. Y existir es tener una persona o una cosa realidad fuera de la mente. Pero, fuera de la mente ¿hay algo? Descartes lo duda. No obstante, según el solipsismo dice que solo existe o solo puede ser conocido el propio yo. Sin embargo, en la filosofía védica se acuñó la palabra Ahamkara, palabra compuesta de Aham, que significa “yo” y kara que designa todo aquello que ha sido creado. El yo sería una construcción ilusoria que aísla al sujeto de su entorno haciéndole creer que tiene una autonomía que no es real. Como dice la psicóloga británica Susan Blackmore, la palabra ilusión no significa que no exista, existe como fruto de la actividad cerebral que al parecer genera esa ilusión en nuestro propio beneficio. Y Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología del Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona, asegura que “la manera que tiene el cerebro humano de entender y manejar el mundo consiste en crear ilusiones”, pero unas ilusiones que nos ayudan a sobrevivir. Por eso, David Bohm, se preguntaba:”Si solo conocemos nuestra propia mente ¿cómo podemos separarla de nuestros pensamientos? Y yo me pregunto: “Cuando el Alzheimer se apodera de nosotros, ¿desaparecemos?”
UN PASEO POR CASTELLOTE
Este fin de semana, unos amigos y yo hicimos la espectacular
senda que de Castellote pasa por Jaganta y llega a Abendigo (Teruel).En
Castellote pudimos disfrutar de un Bosque Pétreo, del las huellas de
dinosaurios, de las pinturas rupestres hallado en los abrigos próximos al
pantano de Santolea, de los restos de un castillo templario, de la iglesia de
San Miguel, de la torre-cárcel de los comendadores o la iglesia de la Virgen
del Agua, una verdadera joya
románica del siglo XII. Fuera del casco urbano hay que reseñar el acueducto y
la ermita del Llovedor, el Museo «El Torreón Templario». Por otra parte,
Castellote forma parte el Parque Cultural del Maestrazgo, un vasto territorio
con un rico patrimonio natural y cultural, donde se combinan una impresionante
geología y yacimientos arqueológicos con valiosos ejemplos del gótico
levantino, la arquitectura renacentista y el barroco. Pero, lo que más nos
impresionó fue darnos cuenta de lo que los humanos podemos llegar a realizar
cuando nos ponemos manos a la obra: una magnífica mina de carbón a cielo
abierto abandonada. Era como un kilométrico coliseo vuelto de espaldas y
coronado por cientos de arbolitos a su alrededor. Con sus callejuelas en
espiral, con sus paredes tiznadas y como no, al fondo del profundo y ancho
monumento, un charco negro procedente de las filtraciones del río Guadalope,
¡ay! Es una lástima que en un paraje tan bello, las instituciones públicas
hayan permitido que la empresa que explotó esta mina dejase el agujero tal y
como está hoy día.
EL
MONUMENTO DE LA CALLE SAN JOSÉ
Nadie se paraba a mirarla. Nadie le preguntaba qué hacía allí. Nadie se ofrecía a ayudarla... Todos los martes por la tarde voy a la Harinera. La Harinera ZGZ se encuentra en el barrio de San José de Zaragoza. Se trata de un centro dedicado a la participación activa y a la transformación del espacio urbano a través de la creatividad. Allí estoy tomando clases de teatro. Que, por cierto, se lo aconsejo a todo el mundo pues es muy divertido: se aprende a desinhibirse y a conocerse uno mismo. Después de la clase, sobre las 21:15, bajo por la calle San José y siempre la veo allí, tendida en el suelo, delante del número 157. Toda vestida de blanco. Llena de flores. Con un lienzo inmaculado colgando de su cuello. En el cuadro se puede ver dibujado a un Cristo subido a un pedestal. Y en él, la palabra EDI. Extrañado, hoy le he preguntado a una señora si sabía qué le pasaba a la que yacía en la acera. Y la mujer me contestó que hacía un par de años, un chico que iba en bicicleta murió atropellado. Desde entonces, atada a la barandilla con cadenas y candados, alguien dejó aquella bicicleta. Yo la miré con detenimiento y sentí un no sé qué dentro de mí que me es difícil de explicar. Pero que, aún mientras escribo estas palabras, estoy reviviendo.
Nadie se paraba a mirarla. Nadie le preguntaba qué hacía allí. Nadie se ofrecía a ayudarla... Todos los martes por la tarde voy a la Harinera. La Harinera ZGZ se encuentra en el barrio de San José de Zaragoza. Se trata de un centro dedicado a la participación activa y a la transformación del espacio urbano a través de la creatividad. Allí estoy tomando clases de teatro. Que, por cierto, se lo aconsejo a todo el mundo pues es muy divertido: se aprende a desinhibirse y a conocerse uno mismo. Después de la clase, sobre las 21:15, bajo por la calle San José y siempre la veo allí, tendida en el suelo, delante del número 157. Toda vestida de blanco. Llena de flores. Con un lienzo inmaculado colgando de su cuello. En el cuadro se puede ver dibujado a un Cristo subido a un pedestal. Y en él, la palabra EDI. Extrañado, hoy le he preguntado a una señora si sabía qué le pasaba a la que yacía en la acera. Y la mujer me contestó que hacía un par de años, un chico que iba en bicicleta murió atropellado. Desde entonces, atada a la barandilla con cadenas y candados, alguien dejó aquella bicicleta. Yo la miré con detenimiento y sentí un no sé qué dentro de mí que me es difícil de explicar. Pero que, aún mientras escribo estas palabras, estoy reviviendo.
EL EGO DE
LOS ESCRITORES
El ego es como el queso de la trampa para cazar ratones. Verán, antes de empezar a escribir, hay algo que con urgencia tienes que saber y adquirir. Esta cosa es una armadura a modo de los antiguos caballeros de la Tabla Redonda. A ser posible de amianto para que te haga incombustible. Además de un tubo de vaselina. La coraza es para protegerte de los halagos de los editores. Y la vaselina es para que te resbalen sus lisonjas. Claro está que cada cual tiene sus armas para ganarse la vida, es lícito. Pero, no te quepa la menor duda de que siempre son mejores las críticas constructivas, que los lametones de quien te quiere levantar la “falda”. Las triquiñuelas son múltiples: está la de elogiar tus excelentísimos registros para después arrearte el sablazo, están los concursos en los que son seleccionados multitud de participantes para publicar un libro previo pago, están los certámenes en los que no has sido galardonado con ningún premio, pero que por tu incomparable calidad literaria, el editor estaría dispuesto a realizar un esfuerzo si tú pones algo de tu parte comprando, por ejemplo, 50 ejemplares de tu propio libro al módico precio de 20 euros por unidad. En fin, futuro escritor, seguro que habrá más artimañas con el denominador común del jaboncillo. Mi consejo es que no tengas prisa en publicar. Que te foguees en los concursos literarios. Y que aprendas a dejarte caer en los circulos literarios sin babosear a nadie. Espero haberte servido de ayuda. Recibe un cordial saludo.
El ego es como el queso de la trampa para cazar ratones. Verán, antes de empezar a escribir, hay algo que con urgencia tienes que saber y adquirir. Esta cosa es una armadura a modo de los antiguos caballeros de la Tabla Redonda. A ser posible de amianto para que te haga incombustible. Además de un tubo de vaselina. La coraza es para protegerte de los halagos de los editores. Y la vaselina es para que te resbalen sus lisonjas. Claro está que cada cual tiene sus armas para ganarse la vida, es lícito. Pero, no te quepa la menor duda de que siempre son mejores las críticas constructivas, que los lametones de quien te quiere levantar la “falda”. Las triquiñuelas son múltiples: está la de elogiar tus excelentísimos registros para después arrearte el sablazo, están los concursos en los que son seleccionados multitud de participantes para publicar un libro previo pago, están los certámenes en los que no has sido galardonado con ningún premio, pero que por tu incomparable calidad literaria, el editor estaría dispuesto a realizar un esfuerzo si tú pones algo de tu parte comprando, por ejemplo, 50 ejemplares de tu propio libro al módico precio de 20 euros por unidad. En fin, futuro escritor, seguro que habrá más artimañas con el denominador común del jaboncillo. Mi consejo es que no tengas prisa en publicar. Que te foguees en los concursos literarios. Y que aprendas a dejarte caer en los circulos literarios sin babosear a nadie. Espero haberte servido de ayuda. Recibe un cordial saludo.
LOS EXABRUPTOS DE FELIP SEGURA
No voy a entrar en si lo que dijo el tuitero, Sr. Felip Segura,
es razón suficiente para que se le procese, porque no entiendo de leyes. Donde
sí quiero abundar es el mal gusto de las palabras que pronunció este señor y en
el apoyo que los secesionistas en el Parlament le han brindado. Dice un
proverbio de origen árabe, aunque también se le compara con frases chinas:”El
enemigo de mi enemigo es mi amigo”. En mi opinión, está frase expresa muy sintéticamente las burdas pretensiones de JxCat, ERC y los
comunes. Pienso que, después de apoyar a Arnaldo Otegui, ¿qué se podría
esperar? Dice la Biblia que quién rompe una ley, rompe todas. Por lo tanto,
esta gente tiene la misma autoridad moral para juzgar sobre el bien o el mal
que un pervertido, un vicioso o un degenerado. Por otra parte, insultar a dos
seres humanos que perdieron la vida cumpliendo con su trabajo, me parece de
miserables y de una crueldad gratuita indigna de cualquier tipo de apoyo. Me
imagino que si los muertos hubieran sido familiares de Felip Segura, su
reacción hubiera sido diferente, por mucho que “ellos hubieran elegido el
camino que querían”. En fin, este asunto me produce tanta repugnancia, que me
dan ganas de vomitar…
LA UTOPÍA
DE LA LIBERTAD
−Papá, hoy le dije a Alfredito que la libertad es lo más…
−Sí, pero, también se puede elegir ser esclavo.
−Hay que ser tonto, o estar alienado para escoger una cosa así.
− ¿No decías que la libertad es lo más? Tendrías que haber dicho que la libertad es lo más, siempre y cuando coincida con tu idea. A eso se le podría llamar dictadura. ¿Tú qué harías: reeducar a Alfredito, lavarle la cabeza para que opinara como tú?
−Pero, papá, yo lo que quisiera es que él fuera libre para que pudiese elegir. ¿Cómo le puedes llamar a eso dictadura?
−Sí, pero tú no le das a elegir, sino que lo adoctrinarías inculcándole tu ideología. No hay libertad en donde esta se impone. Luego, aunque sutil, serías un dictador. La verdad es que la libertad está muy condicionada: la cultura, la economía, la justicia, la ley de la gravedad, etcétera, nos limitan. Incluso dice la Biblia que o se es esclavo del pecado o de Dios, pero esto nos llevaría por otros derroteros…
−Entonces, papá, ¿qué le tengo que decir a Alfredito?
−Papá, hoy le dije a Alfredito que la libertad es lo más…
−Sí, pero, también se puede elegir ser esclavo.
−Hay que ser tonto, o estar alienado para escoger una cosa así.
− ¿No decías que la libertad es lo más? Tendrías que haber dicho que la libertad es lo más, siempre y cuando coincida con tu idea. A eso se le podría llamar dictadura. ¿Tú qué harías: reeducar a Alfredito, lavarle la cabeza para que opinara como tú?
−Pero, papá, yo lo que quisiera es que él fuera libre para que pudiese elegir. ¿Cómo le puedes llamar a eso dictadura?
−Sí, pero tú no le das a elegir, sino que lo adoctrinarías inculcándole tu ideología. No hay libertad en donde esta se impone. Luego, aunque sutil, serías un dictador. La verdad es que la libertad está muy condicionada: la cultura, la economía, la justicia, la ley de la gravedad, etcétera, nos limitan. Incluso dice la Biblia que o se es esclavo del pecado o de Dios, pero esto nos llevaría por otros derroteros…
−Entonces, papá, ¿qué le tengo que decir a Alfredito?
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